La intervención de Estados Unidos en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores evidenció una división profunda en América Latina. La mayoría de los países mostró preocupación y condenó los hechos. Sin embargo, también hubo expresiones en favor de la detención del líder venezolano, que restaron relevancia a la intervención.
Colombia, a quien Donald Trump ha amenazado y que ayer dijo que será “mejor que Petro se cuide”, arremetió contra el ataque y ordenó el despliegue de la fuerza pública en la frontera.
“El gobierno de Colombia rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz. Ése es el principio de la autodeterminación de los pueblos que es base del sistema de las Naciones Unidas”, escribió el presidente Gustavo Petro en X.
Cuba, quien enfrenta un bloqueo comercial y que también fue amagado ayer, no sólo condenó el injerencismo, sino que demandó una “urgente” reacción de la comunidad internacional contra lo que consideró un “criminal ataque” de EU a Venezuela.
“Nuestra zona de paz está siendo brutalmente asaltada. Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra nuestra América”, dijo Miguel Díaz-Canel.
A su vez, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, crítico de Nicolás Maduro señaló que las acciones del sábado “sobrepasan un límite inaceptable” y sientan “un precedente extremadamente peligroso”.
“Atacar a países en flagrante violación del derecho internacional es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad en el que la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”, afirmó.
Lula agregó: “Esta acción nos recuerda los peores momentos de injerencia política... y amenaza la preservación de la región como un lugar de paz”.
Uruguay también rechazó la intervención militar y pugnó por una salida pacífica a la crisis venezolana. Yamandú Orsi citó a su gabinete hoy y pidió “respetar” lo que establece la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional en relación a que “los Estados se deben abstener de recurrir a la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”.
Guatemala, al igual que Colombia, Uruguay Brasil y Cuba llamó a la ONU a actuar, porque nadie sabe cuáles serán los futuros movimientos de Donald Trump.
Panamá, víctima de una intervención de Estados Unidos expresó sentimientos encontrados: “Nosotros sufrimos una invasión norteamericana y sabemos de lo que se trata”, dijo José Mulino en referencia a los hechos de 1989 que derrocaron al dictador Manuel Antonio Noriega.
El ataque a Venezuela “nos preocupa, pero nos causa cierto grado de tranquilidad, si se puede decir, para que Venezuela pueda retomar el camino democrático”.
Mientras tanto, Chile fue la muestra clara de las divisiones que vive la región. El presidente saliente, el izquierdista Gabriel Boric, muy crítico con Nicolás Maduro, dijo que con el ataque se traspasó “una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia... pilar esencial del derecho internacional”. La soberanía “protege a los países de las voluntades externas, de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte”.
“Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro”, acotó.
Sin embargo, el ultraderechista José Antonio Kast, que asumirá la presidencia en marzo y quien tiene el apoyo de Trump, dijo que la detención de Maduro “es una gran noticia para la región” e instó a los líderes latinoamericanos a colaborar para el regreso de los venezolanos a su país.
“Su permanencia en el poder, sostenida por un narco régimen ilegítimo, expulsó a más de 8 millones de venezolanos y desestabilizó a América Latina a través del narcotráfico y el crimen organizado”, afirmó en su cuenta de X.
En contraparte, los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Paraguay, Santiago Peña; el de Ecuador, Daniel Noboa; y el de Bolivia, Rodrigo Paz; celebraron la salida de quien consideran un criminal y confiaron en que se acabe imponiendo la victoria que la oposición logró en las elecciones presidenciales de 2024. El salvadoreño, Nayib Bukele, inusualmente callado, publicó una foto de Maduro detenido.
…Y aliados del régimen chavista los cuestionan
Los gobiernos de Rusia, China e Irán, que han sido cercanos a los gobiernos chavistas que han estado al frente de Venezuela en los últimos 25 años condenaron la acción militar del gobierno de Donald Trump para capturar a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y llevarlos a Estados Unidos.
“El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condena firmemente el ataque militar estadounidense contra Venezuela y la flagrante violación de la soberanía nacional y de la integridad territorial del país”, señaló este departamento en un comunicado.
Además, el líder supremo de ese régimen, Ayatolá Ali Jamenei, lanzó amenazas y afirma que pondrán de rodillas al enemigo: “Lo que importa es que cuando una persona se da cuenta de que el enemigo está tratando arrogantemente de imponer algo al país, a los funcionarios, al Gobierno ya la nación, uno debe pararse firmemente contra el enemigo y sacar el pecho en resistencia. No cederemos ante el enemigo”.
Por su parte Moscú, otro aliado histórico del actual régimen en Venezuela, también se pronunció sobre la captura y los ataques a distintas bases militares.
“Estados Unidos cometió un acto de agresión armada contra Venezuela. Esto es profundamente preocupante y condenable”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso.
“Los pretextos utilizados para justificar tales agresiones carecen de fundamento. La animosidad ideológica ha prevalecido sobre el pragmatismo empresarial y la voluntad de construir relaciones basadas en la confianza y la previsibilidad”.
“En la situación actual, es importante, ante todo, evitar una mayor escalada y encontrar una salida a través del diálogo”.
Pugnó porque América Latina siga siendo una zona de paz, como se declaró en 2014. Y dijo que “Venezuela debe tener garantizado el derecho a determinar su propio destino sin ninguna injerencia destructiva, y mucho menos militar, desde el exterior”.
Además, apoyó a los países piden una reunión inmediata del Consejo de Seguridad de la ONU.
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, habló con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, para expresarle la “firme solidaridad con el pueblo venezolano ante la agresión armada”.
En tanto, China, con quien Nicolás Maduro tuvo un acercamiento el viernes, hizo un enérgico pronunciamiento a través de la cuenta del Ministerio de Asuntos Exteriores: “China está profundamente conmocionada y condena enérgicamente el flagrante uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un Estado soberano y las acciones contra su presidente”, señaló.
“Tales actos hegemónicos de Estados Unidos violan gravemente el derecho internacional y la soberanía de Venezuela, y amenazan la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe. China se opone firmemente a ello”, condenó.
En Europa apoyan transición. La mayoría de los líderes europeos defendió la necesidad de garantizar la seguridad de la región y de los venezolanos.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que cualquier medida adoptada respecto a Venezuela, tras el ataque militar estadounidense en Caracas y la captura del presidente Nicolás Maduro, debe regirse por el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas. La funcionaria afirmó que la Unión Europea respaldará una transición pacífica y democrática en el país sudamericano.
En ese mismo sentido se pronunciaron la comisaria de Asuntos Exteriores de la UE, Kaja Kallas, España, Francia e Indonesia.
Convocan a reunión de la ONU. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene previsto reunirse mañana a petición de Colombia, respaldada por Rusia y China. El Consejo de Seguridad de la ONU se ha reunido dos veces —en octubre y diciembre—por la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela.
El embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, escribió al Consejo de Seguridad: “Ésta es una guerra colonial dirigida a destruir nuestra forma republicana de gobierno, libremente elegida por nuestro pueblo, y a imponer un gobierno títere que permita el saqueo de nuestros recursos naturales, incluidas las mayores reservas de petróleo del mundo”.
La acción militar estadounidense constituye “un precedente peligroso”, dijo el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, en un comunicado.