La firma del acta constitutiva de la llamada Junta de Paz marcó ayer, en el Foro Económico Mundial de Davos, la entrada en vigor formal del organismo impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con ese acto, la nueva estructura quedó establecida como una organización internacional, con la ambición declarada de intervenir en la consolidación de treguas, la reconstrucción de territorios devastados por la guerra y, eventualmente, la resolución de conflictos más allá de Medio Oriente.
“El Estatuto ha entrado en vigor y la Junta de Paz ya es una organización internacional oficial”, proclamó el magnate durante la ceremonia, rodeado por jefes de Estado, primeros ministros y altos funcionarios de distintos países. El republicano se dijo “honrado” de presidir una instancia que, en sus palabras, aspira a convertirse en “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas”.
- El Dato: Israel ha matado a más de 480 palestinos desde que entró en vigor el alto al fuego, mientras que militantes de Hamas han matado a tres soldados israelíes.
El acto reunió a representantes de 19 países, entre ellos Argentina, Paraguay, Hungría, Pakistán y varias naciones de mayoría musulmana. También asistieron integrantes del Comité Ejecutivo fundador, como el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga; el enviado a Medio Oriente, Steve Witkoff; el exprimer ministro británico Tony Blair, y Jared Kushner, asesor cercano y yerno de Trump. La ausencia más notoria fue la de Israel, pese a que anunció su adhesión al nuevo organismo.
Donald Trump defendió la iniciativa como una respuesta pragmática a un escenario internacional que, según dijo, hace un año estaba “en llamas”. “Está funcionando maravillosamente… casi todos los países quieren ser parte de ella”, aseguró al destacar que las amenazas en Europa, Estados Unidos y Medio Oriente “realmente se están calmando”.
- 71 mil palestinos han muerto desde el 7 de octubre de 2023
PODER CONCENTRADO. La Junta de Paz fue concebida inicialmente para ayudar a poner fin a la guerra entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza y supervisar la reconstrucción del enclave. Sin embargo, documentos del estatuto filtrados a la prensa sugieren un alcance más amplio. En ellos se define al organismo como una entidad internacional con mandato para llevar a cabo funciones de consolidación de la paz conforme al derecho internacional, con la posibilidad de operar en distintos escenarios de conflicto.
El diseño institucional concentra amplias facultades en la figura de su presidente. De acuerdo con ese documento, una sola persona puede vetar decisiones, aprobar la agenda, invitar a nuevos miembros, disolver la junta en su totalidad y designar a su propio sucesor. El estatuto establece que la organización entra en vigor una vez que al menos tres Estados acuerdan formalmente su adhesión, con mandatos renovables de tres años para los miembros.
Asimismo, los países que aporten mil millones de dólares obtendrían puestos permanentes, lo que introduce una jerarquía basada en contribuciones económicas. Trump es el presidente y, de manera separada, representante de Estados Unidos, con autoridad para designar a los integrantes de la junta ejecutiva y crear o disolver órganos subsidiarios.
Durante la ceremonia, Trump subrayó que la Junta no busca sustituir a Naciones Unidas, pese a críticas previas al organismo multilateral. Afirmó que trabajará “en colaboración” con la ONU y que la combinación de esfuerzos es “algo único en el mundo” y “el primer paso hacia un futuro mejor para Medio Oriente”. En tanto, Marco Rubio reforzó ese mensaje al presentar la iniciativa como una “Junta de Acción” que podría servir de modelo en otras regiones.
- 180 rascacielos se prevén construir en el enclave palestino
El proyecto ha generado reservas. Reino Unido, Francia, Noruega y Suecia han optado por no sumarse, mientras que China confirmó ser invitada, pero expresó dudas sobre el papel de la ONU.
UNA NUEVA FRANJA. La segunda parte del anuncio en Davos estuvo dedicada a la Franja de Gaza. Jared Kushner subió al escenario para presentar un ambicioso proyecto de “reurbanización” que propone transformar el territorio devastado por más de dos años de guerra en un polo urbano y económico en un plazo de tres años. Las diapositivas mostraron rascacielos junto al mar al estilo Dubái o Singapur, paseos arbolados, zonas turísticas, parques industriales, un puerto marítimo y un aeropuerto.
“Vamos a tener mucho éxito en Gaza. Va a ser algo grandioso”, dijo el magnate al respaldar la iniciativa, que ha descrito como una oportunidad para convertir el enclave en una especie de “Riviera del Medio Oriente”. Kushner detalló que el plan comenzaría en Rafah, al sur de la Franja, cerca de la frontera con Egipto, y avanzaría progresivamente hacia el norte hasta la ciudad de Gaza. No contempla alternativas. “No hay un plan B”, afirmó.
El proyecto prevé inversiones de al menos 25 mil millones de dólares para reconstruir infraestructura y servicios públicos destruidos desde el inicio del conflicto, desencadenado por el ataque de Hamas contra Israel en octubre de 2023. Según Kushner, en una década el producto interno bruto del territorio podría alcanzar los 10 mil millones de dólares, con ingresos promedio de 13 mil dólares anuales por hogar y empleo pleno. “Podría ser una esperanza. Podría ser un destino”, sostuvo al describir el potencial económico de la zona.
Un elemento clave es la desmilitarización total de Hamas, condición que Estados Unidos e Israel consideran indispensable para avanzar. La reconstrucción sólo se habilitaría en áreas donde el desarme haya sido verificado. El esquema contempla incentivos para combatientes, como amnistías, reintegración civil o salvoconductos, y la creación de una nueva fuerza policial palestina. Una vez certificada la desmilitarización, las fuerzas israelíes se retirarían al perímetro de seguridad.