Diálogo directo Washington–La Habana

Prevé Trump posible pacto entre Cuba y EU

Los Migrantes buscan reencuentros con sus familiares; sanciones condicionadas por cambio político; funcionario estadounidense Hammer enfrenta hostigamientos

Personas con una pancarta contra Donald Trump marchan frente a la embajada de Estados Unidos, en La Habana, Cuba, el pasado 16 de enero.
Personas con una pancarta contra Donald Trump marchan frente a la embajada de Estados Unidos, en La Habana, Cuba, el pasado 16 de enero. Foto: AP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que su Gobierno mantiene conversaciones con las más altas autoridades de Cuba y expresó su convicción de que ambas partes podrían alcanzar un acuerdo, pese al complejo momento que atraviesa la relación bilateral.

“Estamos hablando con la gente de Cuba, con las más altas autoridades de Cuba. Veremos qué pasa”, afirmó el magnate, al explicar que uno de los principales objetivos de estos contactos es atender la situación de personas que emigraron a Estados Unidos tras, según dijo, haber sido “horriblemente tratados” en la isla.

  • El Dato: EU y Cuba han estado en desacuerdo desde la revolución de Fidel Castro en 1959, pero la crisis económica en la isla y la presión de Trump llevan al conflicto a un punto crítico.

El republicano señaló que muchas de estas personas no han podido reencontrarse con sus familias durante largos periodos. Subrayó que su administración busca facilitar que puedan regresar temporalmente para resolver asuntos pendientes con sus seres queridos. “Quiero que las personas que vinieron aquí sean atendidas y puedan volver para hacer lo que tengan que hacer”, sostuvo.

El jefe de la Casa Blanca cerró sus declaraciones con una expresión de optimismo sobre el desenlace de las gestiones. “Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba”, afirmó, sin ofrecer detalles sobre plazos ni condiciones concretas.

  • 64 años se cumplirán del embargo de EU a Cuba el 7 de febrero

Las palabras del mandatario estadounidense se producen en un contexto de alta tensión entre Washington y La Habana. En los últimos días, figuras clave de su administración reforzaron una postura de línea dura frente al gobierno cubano. El secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró que cualquier levantamiento de sanciones económicas debe estar supeditado a un “cambio de régimen” en la isla, dejando claro que el embargo seguirá vigente mientras no existan transformaciones políticas de fondo.

El escenario se ha visto además tensionado por el respaldo que Cuba ha recibido de otros actores internacionales, como China y Rusia, que han defendido a La Habana ante los señalamientos provenientes desde Estados Unidos, añadiendo una dimensión geopolítica al conflicto.

Asimismo, ayer Washington acusó al gobierno cubano de interferir en el trabajo de su principal diplomático en la isla, luego de que pequeños grupos de personas abuchearan al Encargado de Negocios de Estados Unidos, Mike Hammer, durante reuniones con residentes y representantes de iglesias en las afueras de la capital.

El Departamento de Estado denunció en redes sociales “tácticas de intimidación fallidas” y exigió que las autoridades cubanas dejen de “enviar individuos para interferir con el trabajo diplomático” de Hammer. El funcionario, diplomático de carrera que llegó a Cuba a finales de 2024, ha recorrido distintas regiones para reunirse con disidentes políticos, líderes religiosos y otros actores sociales.

En un video difundido el sábado, Hammer relató un presunto episodio de hostigamiento tras salir de una parroquia local. Posteriormente circularon grabaciones en las que pequeños grupos lo increpan durante apagones nocturnos con consignas como “¡Asesino!” e “¡Imperialista!”. Reuters señaló que no pudo identificar a las personas que aparecen en los videos y que el gobierno cubano no ha emitido comentarios al respecto.

La relación entre ambos países, marcada por décadas de confrontación desde 1959, atraviesa así un momento crítico, en el que señales de posible acercamiento conviven con sanciones, acusaciones cruzadas y un deterioro visible del clima diplomático.