La Casa Blanca reconoció ayer “pequeños avances” en las conversaciones con Irán tras la segunda ronda de contactos indirectos celebrada el martes pasado en Ginebra, aunque advirtió que persisten diferencias sustanciales. La portavoz Karoline Leavitt señaló que hubo progreso, pero que aún están “muy lejos” en varios puntos y que el presidente Donald Trump seguirá evaluando la evolución del proceso.
Sin fijar una fecha límite, Leavitt insistió en que sería “muy sabio” para Teherán alcanzar un entendimiento con Washington para evitar un eventual ataque. Reiteró que la diplomacia es la primera opción, aunque existen “muchas razones” que podrían esgrimirse para una acción militar.
Asimismo, el magnate estaría evaluando posibles ataques contra Irán en los próximos días, según funcionarios citados por la cadena CBS. De acuerdo con la cadena, el republicano considera las próximas acciones militares durante discusiones con altos mandos militares.
- El Dato: El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, declaró que el mandatario Donald Trump se reserva la decisión sobre cuánto tiempo permitirá la vía diplomática.
A su vez, Trump pidió al primer ministro británico Keir Starmer no “perder el control” de la isla Diego García, al considerar que podría ser estratégica ante un eventual conflicto.
Irán notificó lanzamientos de cohetes mediante el sistema NOTAM y realizó ejercicios en el estrecho de Ormuz, donde esta semana cerró parcialmente el paso marítimo. Además, anunció maniobras conjuntas con Rusia en el mar de Omán y el norte del océano Índico. El líder supremo Ali Jameneí minimizó las amenazas estadounidenses y advirtió sobre una respuesta contundente.
Israel, por su parte, elevó su nivel de alerta ante indicios de un posible ataque coordinado. Fuentes citadas por CNN señalaron que el gobierno de Benjamin Netanyahu intensificó consultas de seguridad, mientras el exjefe militar Amos Yadlin afirmó que están “mucho más cerca” de una ofensiva.
En tanto, imágenes satelitales analizadas por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional muestran nuevas fortificaciones en el complejo militar de Parchin y accesos de túneles enterrados en instalaciones nucleares como Isfahán y áreas próximas a Natanz. Expertos sostienen que estas obras podrían dificultar ataques aéreo.