Pakistán y Afganistán han escalado su confrontación a un enfrentamiento directo luego de que las autoridades instauradas por los talibanes en 2021 anunciaran una ofensiva contra posiciones militares paquistaníes a lo largo de la Línea Durand, la frontera de 2 mil 640 kilómetros que divide a ambos países.
El portavoz del Gobierno talibán, Zabihulá Muyahid, informó que el Ejército afgano inició una “operación a gran escala” contra bases e instalaciones del Ejército de Pakistán en respuesta a lo que calificó como “reiteradas violaciones fronterizas”.
Según su versión, alrededor de 40 militares paquistaníes murieron en la provincia afgana de Kunar y se recuperaron los cuerpos de trece soldados afganos. Asimismo, aseguró que fueron capturados 15 puestos de control en distintos puntos de la frontera.
Tras el anuncio de la ofensiva, el Ministerio de Información paquistaní advirtió que la acción “carece de justificación” y prometió una respuesta “efectiva e inmediata” para salvaguardar la integridad territorial del país.
Horas después, el Gobierno de Pakistán confirmó bombardeos sobre la capital afgana, Kabul, y otras localidades como Kandahar y Paktia. El ministro de Información, Ataulá Tarar, aseguró que los contraataques, enmarcados en la operación denominada “Ira de la Verdad”, dejaron al menos 133 talibanes afganos muertos y más de 200 heridos.
Además, afirmó que fueron destruidos más de 80 tanques, piezas de artillería y vehículos blindados, así como 27 puestos talibanes y la captura de otros nueve.
Por su parte, el portavoz talibán reconoció los bombardeos en Kabul, Kandahar y Paktia, pero negó la existencia de víctimas, al afirmar que “nadie ha resultado herido”.
El ministro de Defensa paquistaní, Jawaya Asif, calificó la situación como una “guerra abierta” y acusó a los talibanes de actuar en coordinación con India. “Nuestra paciencia se ha agotado”, declaró en redes sociales, al tiempo que defendió el papel histórico de Pakistán como receptor de millones de refugiados afganos durante las últimas cinco décadas.
La escalada ocurre tras días de tensión creciente. El pasado 23 de febrero, Kabul presentó una queja formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU por bombardeos ejecutados por Pakistán durante el fin de semana, que —según autoridades afganas— dejaron al menos 17 civiles muertos.
Islamabad sostuvo que esos ataques tenían como objetivo campamentos del grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y del Estado Islámico, en respuesta a atentados suicidas recientes en su territorio.
La Línea Durand, establecida en 1893, ha sido históricamente foco de disputas entre ambos países, al dividir comunidades pashtunes y baluches a ambos lados de la frontera.
El nuevo cruce de ataques marca el punto más álgido de hostilidades desde los enfrentamientos registrados en octubre pasado, cuando ambos ejércitos intercambiaron fuego durante 48 horas.
Con información de EUROPA PRESS
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