LOS LÍDERES de la Unión Europea enviaron un mensaje unificado para frenar la escalada bélica en Oriente Medio y apostaron por la vía diplomática, al tiempo que descartaron, por ahora, brindar apoyo militar a Estados Unidos en el estrecho de Ormuz.
Durante la cumbre celebrada en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete centraron su discusión en la crisis regional, que ha generado creciente preocupación por sus efectos en la seguridad y la economía global. El conflicto, impulsado por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, obligó a los mandatarios a priorizar una respuesta común. En sus conclusiones, la UE urgió a todas las partes a ejercer “máxima contención” y respetar el derecho internacional, al advertir que la guerra amenaza la estabilidad regional y mundial. También pidió a Irán y a sus aliados cesar los ataques en la zona, además de impulsar una moratoria contra acciones dirigidas a infraestructuras energéticas y civiles.
Pese a la tensión en el Golfo, los líderes europeos rechazaron la solicitud de Washington para escoltar buques en Ormuz, aunque sí acordaron reforzar las operaciones marítimas existentes, como Aspides y Atalanta, dentro de sus mandatos actuales.
La alta representante para Asuntos Exteriores del bloque, Kaja Kallas, subrayó la necesidad de encontrar una salida diplomática y confirmó contactos con Teherán y otros actores regionales. “Necesitamos una salida de esta guerra, no una escalada”, afirmó.
A su vez, el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió una “desescalada rápida” y planteó suspender ataques contra infraestructuras civiles. En la misma línea, el canciller alemán, Friedrich Merz, alertó sobre el impacto económico del conflicto, especialmente por el alza en los precios de la energía.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó la guerra como “ilegal” y exigió a la UE defender el orden internacional basado en normas y no en “la ley del más fuerte”.