En su mensaje de Jueves Santo, el Papa León XIV colocó en el centro un llamado contundente a la paz, la reconciliación y la unidad, en medio de lo que describió como una “hora oscura de la historia” marcada por conflictos, violencia y lógicas de poder.
Durante su reflexión previa al Triduo Pascual, el pontífice insistió en que el bien no puede surgir de la prepotencia, ni en el ámbito pastoral ni en el social o político, y subrayó que la misión cristiana debe estar guiada por el servicio, el diálogo y el respeto, no por la imposición.
En su mensaje el Papa León afirmó que el mundo atraviesa una etapa en la que “potencias lo devastan”, por lo que urgió a renovar el compromiso con una paz auténtica y con la construcción de comunidad.
Uno de los puntos más destacados del mensaje fue su advertencia de que “no hay paz sin el valor de partir”, al tiempo que llamó a dejar atrás el orgullo, la rigidez y las actitudes defensivas que impiden el encuentro con los demás.
El pontífice sostuvo que el camino de Jesús no pasa por la dominación, sino por el desprendimiento, la cercanía con los más vulnerables y el amor desarmado, al que definió como la única vía real para sanar heridas y reconstruir la convivencia.
También alertó sobre los errores históricos cometidos cuando la misión religiosa se mezcló con lógicas de dominio, y remarcó que hoy resulta prioritario recordar que el bien no puede construirse desde la fuerza.
Hacia el cierre, el Papa León pidió no ceder ante el miedo ni la impotencia, y convocó a los fieles a ser “testigos” de esperanza en medio de la crisis. Su mensaje concluyó con una invitación clara: renovar el “sí” a una misión que trae paz, unidad y vida.
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LMCT