EL PRESIDENTE de Irán, Masoud Pezeshkian, publicó ayer una carta abierta dirigida al pueblo de Estados Unidos en la que instó a “mirar más allá de la retórica política” y reconsiderar la percepción sobre su país, en medio de la escalada de tensiones entre ambas naciones.
En el mensaje, difundido por medios estatales y en X, el mandatario rechazó que Irán represente una amenaza para la seguridad internacional, y sostuvo que esa narrativa responde a intereses políticos y económicos de actores que buscan justificar presiones, mantener el dominio militar y sostener la industria armamentística. Afirmó que, en su historia moderna, Irán “nunca ha elegido el camino de la agresión, la expansión, el colonialismo o la dominación”, ni ha iniciado guerras, aunque ha respondido a ataques externos.
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Masoud Pezeshkian ubicó el origen de la desconfianza entre Teherán y Washington en el golpe de Estado de 1953, al que describió como una intervención estadounidense para frenar la nacionalización de los recursos iraníes. Añadió que la relación se deterioró con el respaldo al gobierno de Reza Shah Pehlavi, el apoyo a Irak bajo Saddam Hussein y la imposición de sanciones, que calificó como “inhumanas”. También señaló que recientes acciones militares han impactado de forma directa en la vida de la población.
Cuestionó a quién beneficia la confrontación actual y planteó dudas sobre el papel de Israel, al sugerir que Estados Unidos actúa influenciado por ese país. Asimismo, criticó los bombardeos a infraestructuras civiles, farmacéuticas y energéticas, al considerar que dañan tanto a Irán como a la posición internacional estadounidense.
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En su carta, subrayó que el pueblo iraní no considera enemigo al estadounidense ,y destacó que existe una clara diferencia entre los gobiernos y sus sociedades. Invitó a evaluar a Irán a partir de su historia, su identidad y la contribución de sus ciudadanos en el extranjero, especialmente en ámbitos académicos y tecnológicos.
Denunció la existencia de una “maquinaria de desinformación” sobre su país y cuestionó si la política de “Estados Unidos primero” responde realmente a los intereses de su población.
Finalmente, defendió el derecho de Irán a la autodefensa.