Semana Santa

Preside León XIV el primer Viacrucis de su pontificado

El papa León XIV encabezó el Viacrucis en Roma cargando una cruz durante las catorce estaciones, gesto que no realizaba un pontífice desde 1995, ante miles.

Robert Francis Prevost, papa León XIV, da la bendición final desde el Coliseo en Roma, ayer.
Robert Francis Prevost, papa León XIV, da la bendición final desde el Coliseo en Roma, ayer. Foto: Especial

EL PAPA León XIV encabezó este Viernes Santo el Viacrucis en Roma y sorprendió al cargar personalmente una cruz de madera durante todo el recorrido de las catorce estaciones alrededor del Coliseo.

El gesto marcó un momento poco común dentro de la Iglesia católica, ya que no ocurría desde el año 1995 que un pontífice realizara el trayecto completo de esta forma. La ceremonia reunió a unos 30 mil fieles y concluyó por la noche en la zona del Monte Palatino, en un ambiente de recogimiento.

Antes de la celebración, León XIV explicó que decidió retomar esta práctica como una señal clara de cercanía y liderazgo espiritual. Durante el Viacrucis, aseguró que llevó en oración el sufrimiento actual de la humanidad, en una fecha que conmemora la pasión y muerte de Jesucristo.

  • El Tip: La última vez que un Papa asumió físicamente el recorrido fue Juan Pablo II. Con el paso del tiempo, tanto él como su sucesor, Benedicto XVI, redujeron su participación.

Antes, el Papa presidió el rito de la Pasión de Cristo en la Basílica de San Pedro, en la primera ceremonia de este tipo durante su pontificado, marcada por el regreso a la tradición de orar postrado en el suelo.

Vestido con paramentos rojos, símbolo del martirio, el pontífice inició la liturgia tendido ante el Altar de la Confesión, lugar que la tradición identifica como la tumba del apóstol Pedro. Con este gesto, retomó una práctica que su antecesor, el papa Francisco, había suspendido desde 2022 debido a problemas de movilidad.

El rito, uno de los más solemnes del calendario litúrgico, conmemora la muerte de Jesús de Nazaret y se distingue por ser el único día del año en que no se realiza la consagración eucarística, aunque sí se distribuye la comunión en señal de duelo.

Por la noche, el Papa encabezó una ceremonia a la luz de las velas con miles de católicos dentro del famoso Coliseo de Roma, que incluyó oraciones por los huérfanos de guerra y los niños inmigrantes deportados, y una advertencia a los líderes mundiales de que sus decisiones serán juzgadas por Dios algún día.

León XIV escuchó atentamente mientras se leían meditaciones espirituales, dentro del antiguo anfiteatro.