El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ayer que “tal vez” sea posible “hacer algo” para avanzar hacia una solución definitiva en la guerra que afecta a Ucrania. Tras conversar el domingo con sus homólogos, Vladimir Putin y Volodimir Zelenski.
El mandatario estadounidense aseguró que ambos líderes se muestran abiertos a entablar un diálogo para detener el conflicto. Este importante acercamiento diplomático coincide con el inicio de la cumbre del G7 en la localidad francesa de Évian, donde el tema central de la agenda será alcanzar la paz y garantizar la seguridad en toda la región.
El jefe de Estado ucraniano llegará este martes al encuentro para solicitar apoyo urgente a sus aliados, haciendo énfasis en la necesidad de recibir más sistemas de defensa aérea para proteger a los civiles de los incesantes bombardeos.
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Mientras tanto, ayer distintos ataques aéreos dejaron al menos 11 muertos en varias ciudades ucranianas. Uno de los incidentes más graves ocurrió en Kiev, donde el complejo del monasterio de las Cuevas o Kiev Pechersk Lavra, fundado en 1051, que simboliza el patrimonio espiritual y cultural de Ucrania y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sufrió daños significativos en el tejado de la Catedral de la Dormición tras un impacto ruso.
El presidente Volodimir Zelenski calificó lo ocurrido como uno de los crímenes más graves cometidos hasta la fecha contra la cultura cristiana, al asegura que todo será restaurado pese a la gravedad del atentado contra su historia.
En respuesta a la escalada, el mandatario francés, Emmanuel Macron, insistió en la necesidad de incrementar la presión sobre Moscú y abogó por sentar a las partes en una misma mesa junto a representantes europeos y estadounidenses.
Por su parte, el Kremlin negó cualquier responsabilidad en el ataque al recinto religioso, calificó las acusaciones de falsas y sostuvo que los daños fueron provocados por misiles de defensa ucranianos. El servicio de seguridad ucraniano, en contraparte, afirmó recuperar fragmentos de un dron kamikaze ruso en el lugar, lo que mantuvo la disputa sobre el origen del ataque.
Asimismo, Rusia reiteró que no aceptará ultimátums occidentales y subrayó su disposición a negociar siempre que se consideren sus intereses nacionales. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, enfatizó que Moscú sigue comprometido con los acuerdos alcanzados el año pasado en Alaska y espera que los emisarios estadounidenses que viajarán próximamente a Moscú informen sobre el cumplimiento de los compromisos.
Mientras tanto, el ejército ucraniano reporta una intensa actividad aérea, derribó decenas de misiles y drones durante la noche, aunque reconocen que la defensa contra misiles balísticos son un desafío técnico mayor para sus fuerzas armadas.
Como parte del respaldo internacional ante la crisis, la Unión Europea aprobó ayer la integración formal de Ucrania a su “reserva europea de ciberseguridad”. Esta medida permitirá a Kiev activar ayuda de emergencia ante incidentes digitales en sectores críticos como la energía y la salud, lo que fortalece la cooperación estratégica y la defensa colectiva frente a las amenazas constantes.
A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, solicitó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir formalmente el ataque al monasterio, mientras que el sector industrial y energético ruso también fue objeto de ataques ucranianos recientes, impactando puentes clave que conectan Crimea con zonas bajo control ruso, profundizando la crisis logística en la región.


