EL PRESIDENTE de Argentina, Javier Milei, defendió ayer como “válido y lícito” que los jugadores de la selección exhibieran la pancarta “Las Malvinas son argentinas” tras vencer 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial y avanzar a la final, aunque insistió en que “un partido de futbol es un partido de futbol” y pidió no mezclar el resultado deportivo con la disputa diplomática por el archipiélago.
El mensaje fue desplegado sobre la cancha del Mercedes-Benz Stadium, en Atlanta, lo que provocó la protesta del gobierno británico. Reino Unido pidió a la FIFA abrir una investigación por una posible violación de las reglas que prohíben mensajes políticos durante los partidos.
El mandatario afirmó que la reivindicación sobre las Malvinas forma parte del sentimiento de los argentinos y reiteró que su gobierno buscará recuperar las islas “en el plano diplomático”.

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Por su parte, la portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer, respondió que “puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las islas Falkland, sin duda lo son” y reiteró que la autodeterminación corresponde a los habitantes del archipiélago. También respaldó que la FIFA investigue el incidente.

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