Nepal mantuvo ayer las labores de búsqueda y rescate tras las inundaciones y deslaves registrados cerca de la frontera con China. La Policía informó que 469 cuerpos fueron recuperados y 910 personas siguen desaparecidas, entre ellas 517 extranjeros.
En el lado chino se reportaron tres muertos y 558 personas sin localizar. El balance provisional conjunto asciende a 469 fallecidos y cerca de mil 400 desaparecidos. Nepal también contabiliza 466 heridos y 28 policías desaparecidos.

Unos 13 mil 300 efectivos, 15 helicópteros y equipos civiles participan en las tareas. En el distrito de Chitwan fueron recuperados 137 cuerpos y mil 552 civiles fueron rescatados. Las operaciones se desarrollan en condiciones difíciles por el lodo, los caminos bloqueados y la inestabilidad del terreno. Los equipos avanzan con maquinaria pesada y rastreos aéreos, mientras familiares y comunidades locales esperan información sobre quienes permanecen incomunicados.
- El Dato: El primer ministro de Nepal dijo que las autoridades operan a plena capacidad, enfocadas en ayudar a heridos, localizar personas desaparecidas y brindar asistencia a familias.
Las autoridades habilitaron centros de atención para registrar a los desaparecidos y coordinar la entrega de alimentos, agua y medicinas. Sin embargo, la falta de electricidad y de comunicaciones en varias zonas complica la elaboración de un balance definitivo. Algunos poblados siguen aislados y sólo pueden recibir ayuda mediante helicópteros o por rutas provisionales entre escombros.
UNA NUEVA AMENAZA. En tanto, China advirtió que una presa natural formada por un deslizamiento podría colapsar por la acumulación de agua. El lago se encuentra cerca de la confluencia del río Chhochen Khola, en Nepal, con el Purepu Tsangpo, en territorio chino.
El cuerpo de agua tenía un volumen estimado de dos millones de metros cúbicos y las lluvias podrían añadir otros tres millones durante los próximos tres días. Un desbordamiento amenazaría zonas río abajo, incluido el puerto de Gyirong, importante cruce entre China y Nepal que quedó destruido.
- El Tip: Científicos asociaron el desastre con una avalancha de hielo y rocas en el corredor Bhote Koshi-Trishuli.
La vigilancia se concentra en la evolución del nivel del lago y en la estabilidad de la barrera de tierra, hielo y rocas que retiene el agua. Una ruptura repentina podría generar una ola de gran fuerza y arrastrar nuevos sedimentos hacia los valles. Por ello, las autoridades mantienen restricciones de acceso y preparan posibles evacuaciones en las comunidades ubicadas junto a los cauces.
China envió expertos al condado de Gyirong, donde también existe riesgo de nuevos deslaves, aludes de lodo e inundaciones repentinas. Los especialistas evalúan la posibilidad de abrir canales de desagüe controlados o retirar parte del material acumulado, aunque cualquier intervención debe realizarse con cautela para no debilitar la presa natural. Por su parte, la ONU advirtió que la destrucción de puentes y carreteras dificulta el acceso a las comunidades. Más de 35 puentes quedaron destruidos y unos 40 kilómetros de vías presentan daños. Los helicópteros son una de las principales vías para entregar ayuda, trasladar heridos y evacuar a personas atrapadas.
Unas 10 mil familias necesitan asistencia inmediata y cerca de 10 por ciento del suministro eléctrico quedó interrumpido. Las autoridades aún desconocen el paradero de muchas personas, que podrían estar sepultadas bajo el lodo o haber sido arrastradas por los ríos. También se teme que la destrucción de sistemas de agua potable aumente el riesgo de enfermedades en los refugios y zonas donde se concentran los sobrevivientes.
LOS EXTRANJEROS. La Oficina de Turismo de Nepal reportó 517 extranjeros desaparecidos. EU informó que 90 ciudadanos no han sido localizados; Malasia, 55; Canadá, al menos 30; y Ucrania, 56.
También permanecen desaparecidos 178 ciudadanos indios, 35 australianos y 33 británicos. Suecia reportó un ciudadano y un residente sin contacto, mientras Francia indicó que busca a algunos de sus ciudadanos.
En el lado chino hay otros 260 extranjeros sin localizar. Muchos de ellos se encontraban en rutas de montaña, zonas de tránsito comercial o instalaciones cercanas a los ríos cuando ocurrió la riada. Las embajadas y consulados trabajan con las autoridades locales para cotejar listas de viajeros, revisar hospitales y confirmar la situación de quienes lograron salir de las áreas afectadas.
El Departamento de Estado estadounidense trabaja con las autoridades nepalíes y anunció 500 mil dólares para la emergencia, además del envío de un asesor especializado. El jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, autorizó dos millones de dólares para atención médica, refugio y agua. Mientras que el primer ministro nepalí, Balendra Shah, informó que equipos terrestres y helicópteros fueron enviados a las zonas aisladas.
POSIBLE ORIGEN. El Servicio Geológico de Estados Unidos descartó que un terremoto causara la catástrofe y señaló que el fenómeno comenzó con el colapso de un glaciar río arriba. El análisis de señales sísmicas e imágenes satelitales indicó que una masa de hielo se desplomó y generó un flujo de materiales.
Expertos chinos llegaron a una conclusión similar. Según su evaluación, una masa de hielo se desprendió en una zona glaciar de Nepal, entre cinco mil 200 y cinco mil 500 metros de altitud, y recorrió 20 kilómetros en aproximadamente siete minutos hasta alcanzar Gyirong.
La velocidad y el volumen del material transformaron el desprendimiento en una corriente destructiva de hielo, rocas, agua y lodo. El flujo avanzó por el estrecho corredor montañoso y golpeó infraestructura, viviendas, caminos y puentes antes de extenderse hacia las zonas bajas. La fuerza de la corriente dificultó las primeras labores de rescate, porque el cauce tenía sedimentos y restos.
Crisis climática, posible factor
Staff Infografía
LA DEVASTADORA inundación que golpeó Nepal y la región del Tíbet el martes pasado se originó por el colapso de una masa glaciar en el Himalaya, lo que provocó el desprendimiento de enormes cantidades de hielo, rocas y sedimentos que bloquearon temporalmente el cauce del río Lhende Khola y provocaron una súbita liberación de agua que se convirtió en una avalancha destructiva.
Aunque los científicos aún estudian el detonante exacto, el calentamiento global es un factor principal, pues el aumento de las temperaturas acelera el deshielo y debilita el permafrost, haciendo más inestables las laderas de montaña y aumentando el riesgo de fenómenos extremos.

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