El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó ayer imponer mayores controles a la Inteligencia Artificial y denunció una “conspiración enfermiza” contra esta tecnología, en momentos en que algunos de los principales líderes de la industria piden reducir la velocidad de desarrollo de los modelos más avanzados ante sus posibles riesgos.
“El único control o mecanismo de seguridad que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con un alto coeficiente intelectual!), ¡y Estados Unidos lo tiene de sobra!”, escribió en Truth Social.
Aseguró que su administración ya “impidió que personas de la IA hagan cosas malas o potencialmente malas” y que existe un “enorme poder penal y regulatorio sobre estas empresas”, por lo que consideró innecesarias más restricciones.
- El Dato: El siguiente salto es que la IA decida qué mejorar, diseñar y experimentos realizar, evalúe resultados y desarrolle una versión avanzada de sí misma.
El republicano vinculó la discusión con la competencia entre Washington y Pekín por el liderazgo tecnológico. Afirmó que existe “una conspiración enfermiza contra la IA y los centros de datos” de la que, China sería el beneficiado.
El republicano insistió en que su país debe conservar su ventaja frente al gigante asiático porque “¡quien gane en la IA, gana!” y calificó de “fuerzas negativas” a quienes reclaman mayores controles.
La disputa se dio después de que el director ejecutivo y cofundador de Anthropic, Dario Amodei publicó el sábado un ensayo en el que pidió un “ritmo más lento” para el desarrollo de los sistemas más avanzados. Su planteamiento recibió el respaldo de dos de sus principales competidores: Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, así como de Elon Musk, propietario de xAI.
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Dario Amodei también advirtió que un liderazgo chino en Inteligencia Artificial supondría un grave peligro para Estados Unidos y el mundo, y pidió mantener las restricciones estadounidenses a la venta a China de chips avanzados y equipos utilizados para fabricarlos.
POSTURA ASIÁTICA. Pekín rechazó convertir la competencia tecnológica en una confrontación. El portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Guo Jiakun, aseguró que el desarrollo de esta herramienta afecta al bienestar de toda la humanidad y llamó a impulsar sistemas abiertos, inclusivos, accesibles y orientados al bien.
“Difundir narrativas de amenaza” o impulsar una “competencia malintencionada” obstaculizará la creación de reglas globales y “no beneficia a los intereses de ninguna de las partes”, afirmó.
Explicó que su país ya incorporó formalmente esta tecnología a sus normas nacionales sobre ciberseguridad y trabaja en reglas institucionales y códigos éticos. El ministro chino de Seguridad del Estado, Chen Yixin, también pidió un desarrollo “saludable y ordenado”, acompañado de mayor supervisión sobre datos, algoritmos, infraestructura informática y aplicaciones civiles y militares.
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El sector chino mantiene una fuerte expansión con compañías como DeepSeek, Moonshot, Alibaba, Tencent y Zhipu, que compiten mediante modelos abiertos, precios bajos y una rápida llegada al mercado, pese a las restricciones.
PÉRDIDA DE CONTROL. En tanto, el directivo de OpenAI profundizó en las preocupaciones del sector y planteó dos escenarios que podrían provocar que el avance tecnológico “salga muy mal”: que los seres humanos pierdan el control de sistemas cada vez más capaces o que su poder quede concentrado en pocas manos.
“Podríamos perder el control del futuro ante la IA. Esto es inaceptable; estamos, sin disculpas, en el Equipo Humanidad, y la IA debe siempre servir a las personas”, afirmó Altman.
Sostuvo que las herramientas destinadas a mantener seguros los sistemas deben avanzar al mismo ritmo, o incluso más rápido, que sus capacidades. También alertó que una tecnología extraordinariamente poderosa podría permitir que una persona, una empresa o un país impusieran sus intereses al resto.
- El Tip: El debate sobre riesgos de la IA no es sobre qué pueden hacer las máquinas, sino qué ocurrirá si fueran capaces de mejorar sus propias capacidades.
Sam Altman respaldó un marco federal de EU con requisitos comunes de seguridad para los modelos más avanzados y apoyó la participación de auditores independientes. Sin embargo, consideró que las compañías no deben esperar a que Washington apruebe nuevas leyes para actuar.
El ejecutivo coincidió además con Dario Amodei en moderar la carrera tecnológica y anunció que OpenAI permitirá que evaluadores independientes tengan un nivel de acceso similar al de sus empleados para revisar los riesgos. Elon Musk también se sumó al llamado con un breve mensaje en X: “Dario tiene razón”.
OpenAI informó en agosto que redujo temporalmente parte del entrenamiento de sus modelos más avanzados para fortalecer sus sistemas de monitoreo y seguridad ante indicios de que las siguientes generaciones podrían alcanzar capacidades críticas en ciberseguridad.
Por su parte, Microsoft publicó ayer un código provisional que establece que sus sistemas deberán permanecer “bajo control humano”, estar al servicio de las personas y evitar desarrollar objetivos propios.
El documento señala que “cualquier sistema que no pueda estar bajo control humano debe ser rechazado” y plantea impedir que sus herramientas ayuden a fabricar armas, faciliten la obtención de sustancias peligrosas o promuevan comportamientos alimentarios poco saludables. Tampoco podrán producir contenidos violentos o sexualmente explícitos.
Las advertencias llegaron también desde la ONU. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, aseguró que todos los derechos humanos “están en riesgo, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad” por el rápido avance tecnológico.



