Rostros fuera del establishment, carta antiTrump de demócratas

Rostros fuera del establishment, carta antiTrump de demócratas
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El Partido Demócrata de Estados Unidos sacrificó a algunas de sus figuras más representativas en las elecciones primarias de este año para dar paso a políticos más jóvenes y con ideales progresistas que le den el mayor número posible de representantes en el Congreso federal, hacia los comicios del próximo 6 de noviembre, en los que además se renovarán 36 gubernaturas.

El dato: Los comicios a mitad del mandato determinan qué partido será el que controle cada una de las cámaras del Congreso.

Entre los casos más notables se encuentra Ayanna Pressley, quien apenas la semana pasada le quitó el lugar al veterano congresista Mike Capuano; el político se había mantenido en el cargo por dos décadas mediante nueve reelecciones. De esta manera, Pressley se convierte en la primera negra electa para representar a Massachusetts en la Cámara de Representantes; su postura izquierdista se hace patente en el Concejo Municipal de Boston, donde también fue la primera afrodescendiente a 100 años de historia y donde gestionó la seguridad social de trabajadores, adultos mayores y personas con discapacidad.

El triunfo de Ayanna en las elecciones primarias mantiene viva la expectativa que generó en Florida Andrew Gillum, de 39 años, quien contra todo pronóstico derrotó en la interna demócrata a gobernador a cuatro candidatos, entre ellos, Gewn Graham, hija del exsenador y exgobernador del estado, Bill Graham.

Con una campaña austera y de corte progresista, Gillum aspira a ser el primer gobernador negro del “Estado del Sol”.

En la lista de los nuevos rostros que se encarrilan por la izquierda, para rebasar el tren de las políticas del presidente Donald Trump, se encuentra Alexandria Ocasio-Cortez, una joven de 28 años y de origen latino que arrebató la postulación a Joseph Crowley, de 56, uno de los pesos más pesados en el Partido Demócrata, quien sirvió seis veces como legislador en el Congreso de Nueva York.

Desde Míchigan, la política palestino-estadounidense de 42 años, Rashida Tlaib, derrotó a sus rivales demócratas para buscar ser la primera musulmana en la Cámara de Representantes de EU; entre los precandidatos vencidos por Tlaib en las elecciones primarias, destaca una figura aún más joven que ella, Ian Conyers, de 29 años, sobrino nieto de John Conyers, un congresista de 89 años acusado de acoso sexual.

De acuerdo con Brookings Institution, un laboratorio independiente de análisis político, el número de aspirantes nuevos que busca arrebatar la plaza a un legislador ya electo se elevó a 280 (con datos actualizados hasta julio), frente a los 60 que se dieron en la misma fecha, en 2014.

Aunque los llamados “insurgentes de la izquierda” no se han llevado todo en el Partido Demócrata, su participación cada vez más activa responde a las lecciones que dejó la derrota de Hillary Clinton ante Donald Trump, uno de los abanderados más proteccionistas del Partido Republicano, en las presidenciales de 2016.

De los perfiles citados, Ayanna Pressley, de Massachusetts, y Ocasio-Cortez, de Nueva York, tienen los sondeos a su favor para entrar de lleno a frustrar el camino de Donald Trump, mientras que un triunfo de Gillum sería una proeza para los demócratas, quienes no gobiernan Florida desde 1999.

Las elecciones intermedias son un momento clave en la política actual de EU, en medio del creciente descontento de los demócratas contra las acciones de Trump, quien podría ir a juicio de destitución si sus rivales ganan mayoría.

Acusan abuso del nominado del presidente

Una mujer que acusó de conducta sexual indebida al nominado del presidente Trump a juez de la Suprema Corte, Brett Kavanaugh, se presentó públicamente por primera vez, para detallar su denuncia, en una entrevista para The Washington Post.

El periódico publicó ayer que Christine Blasey Ford, una profesora universitaria de California, es quien acusa a Kavanaugh, quien era estudiante de la Escuela Preparatoria Georgetown en Maryland, cuando supuestamente ocurrieron los hechos.

Ford sostiene que Kavanaugh entró borracho a una habitación, la inmovilizó y trató de quitarle la ropa, luego intentó desnudarla mientras él y su compañero de clase, Mark Judge, se reían “maniáticamente”.

La académica también dijo a The Washington Post que le preocupaba que Kavanaugh “me matara inadvertidamente, pues estaba intentando atacarme y quitarme la ropa”.

Kavanaugh ha negado haber agredido a alguien durante sus años de escuela preparatoria.