Frente a la necesidad de adquirir un compromiso de financiamiento, las personas deben tener presente factores que pueden propiciar un alza en el monto de endeudamiento, como lo es un alza en el tipo de cambio o bien un alza en las tasas de interés.
Si se adquirió una deuda en dólares, la persona deberá compensar la fluctuación del tipo de cambio en cada pago que realice.
Si el contrato se realizó en pesos, pero a tasa variable también deberá pagar la diferencia del tipo de cambio sobre la deuda inicial y, además, la deuda misma puede aumentar proporcionalmente a la alza de las tasas de interés.
Por otra parte, las personas endeudadas en moneda nacional ven sus ingresos afectados porque el alza del dólar resta capacidad de compra.
La decisión del banco central de subir la tasa de referencia, como lo acaba de hacer el Banco de México al elevar la tasa objetivo en 50 puntos base, de 3.25 a 3.75 por ciento (el 17 de febrero de 2016), tiene un impacto significativo en los créditos personales, ya que el alza que determinó el banco central se verá reflejada en las tasas de interés interbancario, de referencia para este tipo de créditos, como la tarjeta de crédito y el crédito automotriz.
Por tal razón, lo más recomendable será tratar de terminar con la deuda lo antes posible y no adquirir una nueva. En caso de que un nuevo crédito sea necesario o inevitable, busca el que tenga tasa fija.
Además, una buena estrategia para que la apreciación del dólar no pegue en nuestro bolsillo es cambiar nuestros hábitos de consumo a bienes de producto nacional.
Kathy Quintero, vocera de Resuelve tu Deuda recomienda: