El mejor escenario para la próxima revisión del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sería que en junio se reconozcan los beneficios del acuerdo para los tres países, como el aumento de Inversión Extranjera Directa (IED) y el crecimiento del comercio regional; no obstante, no sucederá; la International Chamber of Commerce (ICC) México sostuvo que hay una alta probabilidad de se llegue a una renegociación tradicional donde se pida abrir algunos capítulos y hacer modificaciones, y que se realicen revisiones anuales hasta llegar a 2036.
“El escenario A sería el más limpio, el más claro, el que más certidumbre daría porque no tocaría el tratado, desafortunadamente no es el que va a suceder. O sea, le vemos una probabilidad sumamente baja”, indicó Kenneth Smith Ramos, vicepresidente del Grupo de Política Económica del ICC México.
El especialista, también, descartó que el presidente Donald Trump busque una ruptura del T-MEC y decida que Estados Unidos ya no forma parte del acuerdo comercial tras las declaraciones del mandatario tanto como las del representante comercial de ese país “no han señalado interés de salir”, y el hecho de que aplique aranceles contra México y Canadá son una forma de ejercer presión que utilizará en la próxima renegociación.
Explicó que si Estados Unidos decide salirse del tratado no sería conveniente en términos políticos porque el sector productivo, el congreso e incluso los gobiernos estatales estadounidenses que dependen del comercio con México tendrían una reacción negativa, “no vemos una inminente salida de Estados Unidos o un colapso del tratado”.
Una renegociación tradicional apuntaría a buscar abrir capítulos específicos del T-MEC, es decir, “hacer modificaciones sustantivas” y si se pide hacer cambios por ejemplo en Reglas de Origen del sector automotriz, en términos jurídicos se tendrían que aprobar por el poder legislativo de cada país “con las complicaciones que eso implica”, aunque un proceso de esos no sería rápido, al menos en cinco meses no se lograría, quizá se extienda hasta 2027 y en caso de que en ese año no se cierre la negociación, entonces se darían revisiones recurrentes anuales hasta llegar a 2036 año en que concluye el acuerdo.
Kenneth Smith destacó que en caso de que se busquen hacer cambios sustanciales en algunos capítulos del tratado, Estados Unidos buscaría modificar lo que tienen relación con China, con la idea de contener las exportaciones del país asiático hacia la región de Norteamérica y frenar las inversiones en sectores que se consideren estratégicos.
Añadió que, se podría pensar en tecnologías de la información, infraestructura crítica, energía, reglas de origen, sector laboral, solución de controversias respecto a la inversión.
Aunque también se presionará para que se cambien capítulos que no tienen relación con China, temas de ciberseguridad o propiedad intelectual, “lo que mencionó el representante comercial en su testimonio ante el Congreso en diciembre. No todo tiene que ver con el sector manufacturero y automotriz. Hay otros temas y la principal obsesión del presidente Trump en su primer mandato continúa vigente, es decir, el déficit comercial y la preocupación con que sus empresas inviertan en otros países, es decir, el offshoring y el déficit comercial”, agregó.
Destacó que uno de los sectores que se encuentran en riesgo es el Agro, pues México actualmente tiene un superávit comercial de alrededor de 25 mil millones de dólares, “señalo al sector agrícola como un candidato para esfuerzos o intentos de Estados Unidos de restringir las exportaciones mexicanas muy exitosas a Estados Unidos y a Canadá”.
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MSL