Responsabilidad social

Con escuelas buscan construir el futuro desde la educación básica

La Fundación de Distribuidores Nissan avanza en la tarea al generar más y mayores espacios para estudiantes de comunidades rurales; apoyo de la red de concesionarias es primordial

Kurt Ascentrupp, director de Fundación Distribuidores Nissan, en imagen de archivo. Foto: Especial

La educación es el pilar del desarrollo humano y social. En México existe una brecha amplia para garantizar que todos los niños pueda acceder a la educación: la desigualdad, la falta de presupuesto y la deserción hacen que no todos puedan acceder a ella.

Bajo esta premisa, hace 25 años nació la Fundación de Distribuidores Nissan, como una iniciativa para hacer frente a un desastre natural; sin embargo, al darse cuenta que el apoyo debe ser constante, poco después decidió conducirse por la educación, como una oportunidad para generar mayor desarrollo, fue así que comenzó con la construcción de centros educativos para educación básica.

  • El dato: El monto que invierte la Fundación de Distribuidores Nissan para cada una de las escuelas construidas o construcción nueva es de 10.5 millones de pesos.

La Fundación Distribuidores Nissan lleva ya más de dos décadas dedicando sus esfuerzos en la construcción de escuelas en distintas regiones del país y que, con el paso del tiempo, ha tenido que replantear el diseño de cada uno para responder a las nuevas necesidades que antes no existían.

Techumbre construida en la plaza cívica de una de las 125 escuelas que ha construido la fundación hasta el momento. ı Foto: Especial

“La idea siempre fue apostar por la educación, porque estamos convencidos de que una comunidad educada tiene mayores oportunidades de desarrollo y acceso a mejores fuentes de empleo”, explicó Kurt Aschentrupp, director general de la fundación en entrevista con La Razón.

Lo que comenzó con la construcción de aulas ha evolucionado hasta convertirse en un modelo que incorpora espacios pensados para mejorar la experiencia diaria de estudiantes y docentes, con mejores condiciones, mejor infraestructura y mayor alcance.

  • El Tip: La inversión que se realiza por cada escuela reconstruida asciende a alrededor de 2.5 millones de pesos.

La evolución del programa, que actualmente cuenta con 125 planteles en 29 estados del país, se refleja principalmente en las modificaciones de las techumbres instaladas en las plazas cívicas. La decisión surgió después de que integrantes de la fundación visitaran escuelas construidas años atrás y observaran que los alumnos realizaban ceremonias o actividades al aire libre bajo temperaturas cada vez más elevadas.

Cada una de las escuelas cuenta con mobiliario recreativo para cada uno de los grados escolares. ı Foto: Especial

Las mejoras también alcanzaron la distribución de los sanitarios. Mientras que en los primeros proyectos maestros y alumnos compartían instalaciones, actualmente las nuevas escuelas contemplan módulos independientes para docentes y estudiantes, buscando ofrecer mayor funcionalidad y mejores condiciones de higiene.

En algunos planteles ya se incorporan sistemas de captación de agua de lluvia, especialmente en comunidades donde el acceso al recurso representa un desafío cotidiano. La iniciativa incluso ha contado con la participación de madres y padres de familia, quienes colaboran en la instalación de algunos componentes, fortaleciendo el vínculo entre la escuela y la comunidad.

  • 12 escuelas reconstruidas tiene actualmente el programa

Además de entregar mobiliario, uniformes, mochilas y útiles escolares, la fundación ha establecido alianzas con otras organizaciones para acercar programas de robótica educativa mediante kits LEGO y actividades de fomento a la lectura, como sesiones de cuentacuentos, con el propósito de ampliar las oportunidades de aprendizaje más allá del salón de clases.

Actualmente, la organización suma 125 escuelas construidas y en agosto inaugurará cuatro más, con el objetivo de cerrar el año con alrededor de 131 planteles. Oaxaca concentra el mayor número de escuelas, con 18, resultado del impulso constante de distribuidores locales que han mantenido un estrecho trabajo con autoridades y comunidades.

Además de la infraestructura escolar, cada unidad educativa cuenta con mobiliario como pupitres, pizarrones y útiles escolares. ı Foto: Especial

Cada escuela representa una inversión cercana a los 10.5 millones de pesos y forma parte de un presupuesto anual de entre 50 y 60 millones destinado tanto a nuevas construcciones como a proyectos de rehabilitación.

Las obras también han cambiado en su forma de construirse. Mientras que las primeras escuelas se levantaban mediante sistemas tradicionales de ladrillo y concreto, hoy se emplea un modelo basado en paneles de PVC reforzados con mortero y acero, lo que permite reducir los tiempos de construcción a entre seis y ocho meses, además de ofrecer mejores condiciones térmicas para las aulas

EVOLUCIÓN. El directivo explicó que conforme los primeros planteles comenzaron a cumplir dos décadas de operación, la fundación inició un programa de reconstrucción para devolverles condiciones óptimas. Uno de los casos más recientes se realizó en Chalco, Estado de México, donde se invirtieron alrededor de 2.5 millones de pesos para renovar instalaciones eléctricas e hidráulicas, sanitarios, pisos, puertas y diversos espacios que ya presentaban desgaste por el paso del tiempo.

A ello se suma el trabajo permanente de los distribuidores Nissan, quienes suelen regresar a las escuelas para celebrar el Día del Niño o las fiestas decembrinas, entregar materiales y detectar nuevas necesidades. En paralelo, madres y padres de familia organizan jornadas de mantenimiento y colaboran para conservar en buen estado los planteles, una muestra de que la infraestructura educativa también depende del compromiso de las comunidades.

A lo largo de estos 25 años, la fundación estima haber beneficiado a más de 1.4 millones de estudiantes y atender actualmente a cerca de 58 mil alumnos por ciclo escolar.


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