El cambio climático ha forzado a las empresas de todos los giros a hacer un cambio en sus hábitos de consumo, en otros casos ha sido un catalizador para que compañías realicen iniciativas que ayuden al planeta. Éste es el caso de Iberostar, que a través de su iniciativa Ocean Love integrada en su estrategia global Wave of Change, cuenta con un Laboratorio de Corales en algunos de sus complejos.
En México, en Playa Paraíso, la cadena hotelera ha proporcionado un faro de esperanza para los corales, con la tarea de conservar el medio ambiente y mitigar los devastadores impactos del cambio climático en los ecosistemas marinos.
- El Tip: La cadena avanzó en la restauración de dunas costeras con más de 2 mil metros cuadrados en México.
Así, algunas cadenas hoteleras dejaron de verse únicamente como competidores para convertirse en aliados en la protección del ecosistema que sostiene buena parte de la actividad turística de la región.

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Una de las empresas que impulsa este modelo es Iberostar, con el desarrollo de proyectos de restauración de arrecifes de coral, manglares, dunas costeras y pastos marinos, pero también ha construido alianzas con otros complejos turísticos —entre ellos Grupo Xcaret y hoteles de la Riviera Maya— para ampliar el impacto de estos trabajos.
“Es una alianza interhotelera donde estamos literalmente codo a codo y mano a mano con hoteles que comercialmente pueden ser una competencia; en este caso somos aliados para trabajar en restauración de duna”, explicó Lyn Santos, directora de Gestión de Destinos de Iberostar.

La colaboración ocurre en aspectos tan prácticos como compartir especies vegetales, técnicas de restauración y experiencias de campo.
El propósito va más allá de recuperar la playa que corresponde a cada hotel. “Eso permite que si nosotros restauramos nuestra zona, no sea una burbujita de restauración rodeada, sino que sea algo más regional y con un impacto que perdure”, añadió.
La visión rompe con la lógica tradicional del sector turístico, que durante décadas, las empresas concentraron sus esfuerzos ambientales dentro de sus propiedades; ahora reconocen que la degradación de un arrecife o de una duna afecta por igual a todos los hoteles de un destino, sin importar quién sea el propietario de la franja de playa.

Y es que el arrecife representa mucho más que un atractivo para los visitantes, pues los corales funcionan como la primera barrera natural frente al oleaje, absorben gran parte de la energía de las olas, reducen la erosión de las playas y ayudan a disminuir los daños ocasionados por tormentas y huracanes.
Al respecto, Ariadna León, coordinadora de Soluciones Basadas en la Naturaleza en México de Iberostar, explicó que los corales también sirven como refugio para miles de especies marinas que sostienen la pesca y mantienen el equilibrio del ecosistema.
Cuando un arrecife se degrada, no sólo desaparecen peces y corales; también aumenta la vulnerabilidad de las costas, se acelera la pérdida de arena y se pone en riesgo uno de los principales activos económicos del Caribe: el turismo, detalló.

Ese vínculo explica por qué Iberostar decidió convertir la conservación marina en uno de los ejes centrales de su estrategia empresarial.
“Iberostar tiene la capacidad de impulsar un cambio positivo. ¿Cómo? A través de un turismo positivo, haciendo las cosas de la manera más adecuada posible y tomando en consideración las particularidades de cada destino”, señaló.
La estrategia comenzó a tomar forma en 2018 con el lanzamiento de Wave of Change, un plan que inicialmente se concentró en tres áreas y que hoy abarca siete ejes de acción: desarrollo del talento, compromiso con las comunidades, conservación marina, pesca responsable, reducción de emisiones, economía circular y adaptación de los hoteles frente al cambio climático.
Es importante destacar que el proyecto de restauración de arrecifes comenzó en 2019 y hoy se desarrolla en México, República Dominicana y Jamaica, además, inició con viveros de coral que posteriormente evolucionó hacia una plataforma de investigación científica que busca conocer qué corales tienen mayores posibilidades de sobrevivir al calentamiento del océano.
¿QUÉ ES UN CORAL? Aunque comúnmente se piensa que es una planta o una roca, en realidad se trata de un animal formado por cientos o miles de pequeños organismos llamados pólipos. Cada uno posee tentáculos con los que captura alimento y vive en simbiosis con unas microalgas microscópicas conocidas como zooxantelas, responsables de proporcionar alrededor de 80 por ciento de la energía que necesita para sobrevivir.
El problema comienza cuando aumenta la temperatura del mar. El exceso de calor rompe esa relación y las algas abandonan al coral, provocando el llamado blanqueamiento coralino. Sin esa fuente de alimento, el organismo pierde color, se debilita y, si las condiciones persisten, termina muriendo.
Por ello, el equipo decidió dejar de trabajar únicamente con cualquier coral disponible y concentrarse en aquellos ejemplares que demostraron una mayor resistencia al calor.
“Empezamos a identificar cuáles eran las colonias resistentes y comenzamos a hacer experimentos de termotolerancia, porque los investigadores son los que se hacen más conscientes de lo que pasa con el aumento de la temperatura”, explicó.
Una vez localizadas esas colonias, pequeños fragmentos son trasladados a los laboratorios, donde permanecen bajo observación. Allí se aplica una técnica conocida como microfragmentación, mediante la cual un coral es dividido cuidadosamente en porciones más pequeñas que estimula su crecimiento.
“Los cortamos con ayuda de una microfragmentación en pedazos más pequeños. Esto facilita que empiecen a crecer más rápido y, además, estos genotipos resistentes los estamos escogiendo para ponerlos en diferentes lugares”, detalló el equipo.
La estrategia también funciona como una especie de respaldo biológico ya que si una colonia madre desaparece por un huracán, una enfermedad o un depredador, existirán copias distribuidas en otros arrecifes.
La restauración también involucra a universidades y centros de investigación y estudiantes de biología realizan prácticas y desarrollan proyectos sobre genética, microbiología, biodiversidad y manejo de arrecifes.

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