Cada Buen Fin, Hot Sale o temporada navideña la misma promesa aparece en tiendas en línea y anuncios bancarios: “Hasta 24 meses sin intereses”. Para millones de mexicanos, esta modalidad representa la posibilidad de adquirir un refrigerador, una computadora, un teléfono celular o incluso boletos de avión sin desembolsar todo el dinero de una sola vez. Sin embargo, detrás de esa oferta existe un mecanismo financiero que, aunque puede ser una herramienta útil, también puede convertirse en una fuente de sobreendeudamiento si no se maneja correctamente.
De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), los meses sin intereses (MSI) son un esquema de financiamiento ligado a las tarjetas de crédito mediante el cual una compra se divide en pagos fijos durante un plazo determinado sin que el consumidor pague alguna tasa adicional, siempre y cuando cumpla puntualmente con sus obligaciones y cubra el pago para no generar intereses indicado en su estado de cuenta.
- El Dato: Para 42.1% de los tarjetahabientes, los meses sin intereses son atractivos; sin embargo terminan siendo una deuda prolongada, al no totalizar los pagos.
Cuando un cliente compra a meses sin intereses, el banco liquida al comercio el monto total de la operación —descontando una comisión previamente acordada— y el consumidor paga ese importe en mensualidades iguales. Es decir, el financiamiento no desaparece ni es gratuito para todos los involucrados: el costo de la promoción lo absorbe el comercio mediante la comisión que paga a la institución financiera, por lo que, en muchos casos, ya forma parte de la estrategia comercial del establecimiento.
¿UNA HERRAMIENTA ÚTIL? De acuerdo con expertos, los MSI no son buenos ni malos por sí mismos. Su utilidad depende del manejo que haga el consumidor.
- 7.75 por ciento, el crecimiento del consumo con tarjetas
Utilizados correctamente, permiten distribuir el costo de bienes duraderos sin afectar de golpe el presupuesto familiar. Por ello suelen recomendarse para compras planeadas, como electrodomésticos, equipos de cómputo, muebles o viajes programados, cuyo beneficio se prolongará más allá del tiempo que tardarán en pagarse.
El problema aparece cuando las promociones se convierten en una forma de comprar más de lo que realmente permite el ingreso mensual. Una mensualidad de 300 o 500 pesos puede parecer manejable, pero cuando se suman varias compras realizadas en distintos meses, el compromiso financiero crece sin que resulte evidente para el consumidor.
La propia Condusef advierte que los meses sin intereses siguen siendo una deuda y que el usuario debe verificar que la promoción haya sido aplicada correctamente desde el momento de la compra para evitar cargos inesperados.
- 48 meses, el monto máximo común para compras a MSI
“Para aprovechar de la mejor manera estas promociones necesitas saber exactamente cuánto debes cada mes y asegurarte de que esos pagos no comprometen tu tranquilidad. La clave está en tener claridad total de todos tus compromisos antes de sumar uno nuevo”, explica Hugh Bruce, chief consumer officer de Círculo de Crédito, Sociedad de Información Crediticia (SIC) con más de 20 años de experiencia en el sector.
EL ERROR MÁS COSTOSO. Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que basta con cubrir el pago mínimo de la tarjeta. No es así.
El Banco de México (Banxico) y la Condusef distinguen entre el pago mínimo, que evita caer en incumplimiento pero genera intereses sobre el saldo revolvente, y el pago para no generar intereses, que incluye las compras normales y las mensualidades correspondientes.
Cuando el usuario sólo cubre el pago mínimo, la deuda comienza a generar intereses sobre el saldo revolvente y el beneficio de la promoción pierde buena parte de su atractivo financiero.
El perfil más vulnerable es el de los llamados “no totaleros”. Según el dato más reciente publicado por el Banxico en sus Indicadores Básicos de Tarjetas de Crédito, 42.1 por ciento de los tarjetahabientes mexicanos no liquida el saldo total de su tarjeta cada mes, por lo que utiliza crédito revolvente y paga intereses. Para este grupo, acumular varias promociones puede traducirse en una presión importante sobre sus finanzas personales.
¿CUÁNDO CONVIENEN? Los meses sin intereses pueden ser una buena opción cuando la compra fue planeada y cabe dentro del presupuesto; se trata de un bien duradero que seguirá utilizándose después de terminar de pagarlo; existe la certeza de que cada mes podrá cubrirse el pago para no generar intereses; se comparó previamente el precio de contado con el ofrecido a meses.
En cambio, conviene evitarlos cuando la compra responde a la promoción, cuando ya existen varias parcialidades activas o cuando el ingreso mensual apenas alcanza para cubrir gastos habituales.
GUÍA RÁPIDA PARA NO CAER EN LA TRAMPA. Antes de aceptar una promoción de meses sin intereses, expertos y autoridades financieras recomiendan seguir algunas reglas básicas:
* Verifica el comprobante. Confirma que el voucher indique claramente que la operación fue registrada a meses sin intereses.
* Compara precios. En ocasiones un descuento por pago de contado representa un ahorro mayor que diferir la compra.
* No acumules promociones. Varias mensualidades pequeñas pueden convertirse en una carga difícil de sostener.
* Revisa tu estado de cuenta. Identifica cuál es el pago para no generar intereses y no lo confundas con el pago mínimo.
* Si deseas liquidar antes de tiempo, consulta con tu banco. Algunas instituciones requieren solicitar expresamente que el pago se aplique a la promoción; de lo contrario, puede registrarse únicamente como saldo a favor.
Al final, los meses sin intereses no son una trampa ni un regalo. Son un instrumento de crédito que puede facilitar compras importantes y mejorar el flujo de efectivo cuando existe planeación. Pero pueden convertirse en una carga si se utilizan incorrectamente.
