Aunque los bienes mexicanos comercializados bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) han permanecido exentos de aranceles, las exportaciones de acero, aluminio y vehículos aún enfrentan gravámenes bajo la Sección 232 y éstos han influido en las decisiones de producción y exportación de la industria automotriz, en ese sentido, es necesario que en la revisión del acuerdo, la reducción o eliminación de las tarifas sea un objetivo central, señalaron especialistas.
De acuerdo con un análisis de UBS, en el primer semestre de 2026, las exportaciones de vehículos ligeros de México hacia Estados Unidos cayeron 3.6 por ciento a tasa anual, mientras que las que fueron dirigidas hacia otros mercados crecieron 21 por ciento; asimismo, en 2025, del total de exportaciones mexicanas, 80 por ciento iban hacia el país vecino, actualmente, sólo el 76 por ciento.
- El Dato: Tras la decisión de EU de no prorrogar el acuerdo, el peso mexicano se debilitó; no obstante, UBS considera que los inversionistas mantienen la confianza en el T-MEC.
“Estos aranceles también crean inconsistencias: los fabricantes que cumplen con el T-MEC enfrentan exigentes requisitos de contenido regional, laborales y de abastecimiento; sin embargo, la producción mexicana enfrenta aranceles de la Sección 232 del 25 por ciento para el contenido no estadounidense, mientras que competidores como Japón enfrentan solo un 15 por ciento sin requisitos comparables”, indicó el documento México: El T-MEC entra en una nueva fase.

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Es decir, los fabricantes que están más integrados soportan una carga arancelaria efectiva mayor que aquellos productores que no son de la región, y si se logra que en la revisión se resuelva esa “inconsistencia”, sería un resultado significativo para el sector automotriz de México.

El análisis puntualizó que en la revisión del acuerdo comercial podría cambiar el enfoque para determinar el acceso preferencial al mercado; por ejemplo, históricamente los acuerdos comerciales se centraron en el origen de los productos, ahora se podría pensar en quién fabrica los bienes y si cumple con los requisitos de contenido regional.
“Consideramos que los futuros tratados podrían poner un mayor énfasis en el origen del capital y la propiedad de los activos productivos, desplazando el enfoque de dónde se fabrica un producto a quién es el dueño de la fábrica. Aunque esto sigue siendo especulativo en el contexto del T-MEC, los recientes acuerdos comerciales de Estados Unidos con el Reino Unido e Indonesia ya vinculan el trato preferencial a las condiciones de propiedad y al capital de terceros países”, indicó el documento.
Y aunque se considera como especulación podría aplicarse a sectores estratégicos como el automotriz, las baterías, semiconductores, y minerales críticos; un cambio en la filosofía de la política comercial.
Asimismo, la política comercial cambiante ha generado incertidumbre y el T-MEC continúa dándole una ventaja competitiva a México, pero si se busca que las perspectivas de crecimiento en el mediano plazo sean favorables se deben cambiar las restricciones estructurales, ya que según la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado las principales preocupaciones, más allá de factores externos, son las que se relacionan con la gobernanza, seguridad pública y Estado de derecho.

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