El camino es el empoderamiento: Avon

“La ventaja del techo de cristal es que las mujeres lo pueden romper”

Magdalena Ferreira, gerente de la marca, habla de la estrategia que tienen para fortalecer la equidad salarial; pide romper el paradigma que “entre mujeres no se apoyan”

La directiva de Avon, en una imagen de archivo.
La directiva de Avon, en una imagen de archivo.Foto: Especial
Por:
  • Ana Martínez

El desarrollo profesional de las mujeres fue un mito para muchas de ellas durante un largo tiempo; sin embargo, la visión de empresas como Avon fue piedra angular para romper “el techo de cristal” al que aún se enfrenta el genero femenino.

Magdalena Ferreira Lamas, gerente general de Avon para los mercados del norte de Latinoamérica, señala que existen muchos elementos que se consideran a la hora de que una mujer decide buscar el desarrollo profesional, como la toma de decisiones y vida familiar y social; sin embargo, la buena noticia es que las limitantes se han reducido con el pasar de los años.

Para la directiva, todas las decisiones que toma implican un sacrificio, situación de la cual es muy consciente y es por ello que sale de su área de confort.

“Hay que ser nosotras mismas, ser auténticas y saber que la combinación o el balance en un equipo entre hombres y mujeres es lo más rico que podemos tener. También contar con la humildad y convicción de hacer las cosas y poderlas transmitir como tal. Fuimos pioneros, fue nuestro propósito en el nacimiento de la compañía: el empoderamiento femenino. Esto marca el ADN de Avon”, declaró en entrevista con La Razón.

.Gráfico: La Razón de México

¿Cuál es el mensaje que considera debe transmitir en el cargo que ocupa en Avon? Las mujeres en posiciones de responsabilidad tenemos el rol de acompañar y ser mentoras. Por ejemplo, un día en Avon México hubo dos mujeres que se sentaron en mi oficina casi llorando y diciendo que tenían que renunciar al cargo de gerentes.

Una de ellas, Carolina, me dijo que estaba esperando a su segundo bebé y no estaba segura si iba a poder. Yo le dije “Caro, ni se te ocurra, eres superbrillante, sí se puede”, y así reafirmar que es posible un balance entre la calidad de vida, los sueños personales y profesionales en una mujer.

Ése es el mensaje que trato de dar en el día a día. No es perfecto el balance de vida y el trabajo, alguien que dice que es perfecto yo lo retaría, pues es una constante de monitoreo entre qué quiero y cómo puedo ir al siguiente nivel.

¿Cómo apoya Avon a las mujeres? Siempre hemos buscado la forma de articular estrategias para empoderar a las mujeres a través de un negocio independiente, flexible, con una propuesta de productos de belleza que sabemos era muy afín a las mujeres, aunque ahora es más inclusivo en donde los hombres también participan. Cuando hablamos de apoyar a las mujeres, entendimos que una compañía debe tener la visión de cuáles son las situaciones que afectan a la comunidad femenina y empezamos a trabajar en causas sociales que las aquejan, el primero de ellos fue la prevención del cáncer de mama y recientemente la violencia doméstica.

En 2020 lanzamos el protocolo de violencia doméstica para colaboradores. Cuando una mujer sufre una situación similar, puede tomar una licencia para gestionar todos los trámites que son difíciles y momentos emocionales muy duros. Somos pioneros en esto y representa nuestro compromiso con las mujeres dentro de la compañía.

También tenemos toda una estrategia para la equidad salarial, sabemos que las mujeres en el mundo sufren de esta situación y es un compromiso fuerte frente a los inversionistas que es interesante.

¿Cuántas mujeres trabajan con ustedes? Desde el punto de vista del canal, 80 por ciento de las representantes independientes son mujeres, pero estamos promoviendo la apertura hacia los hombres.

Al haber nacido con el empoderamiento de la mujer nos posicionamos muy fuerte ahí, pero claro que fomentamos la inclusión. En cuanto a personal interno de Avon, asumimos que es equilibrado, un 50-50. En donde tenemos oportunidad es en las áreas directivas hacia arriba, aquí tenemos una agenda en seguir trabajando en posiciones más jerárquicas.

La buena noticia es que sí han habido incorporaciones en América Latina de colegas que han tomado roles y van en progreso. Sin duda, hay que ayudarnos entre mujeres, romper el paradigma de que entre nosotras no nos ayudamos y hacer una red de apoyo, colaboración y aprendizaje.

¿Qué hace falta para mejorar la inclusión de las mujeres en puestos directivos? Tenemos una estrategia de que todo lo que prometemos a los inversionistas lo hacemos concreto. Hay compañías o instituciones públicas que declaran que es importante la inclusión de las mujeres, la importancia de la diversidad, pero que no siempre lo logran materializar.

El siguiente paso para las compañías que queremos evolucionar para un mundo mejor es que lo tienen que hacer las que no lo han hecho, hacer un compromiso financiero. Otro aspecto es cómo educamos a las futuras generaciones, qué les decimos y qué no.

Creo que es importante desaprender un mundo en el que las niñas deben estar con las muñecas y los niños con el auto. Desaprender desde la familia y hacia la sociedad, porque la familia tiene una asignatura pendiente, hacer que una mujer pueda desarrollarse profesionalmente. Está demostrado que las economías con la inclusión de mujeres son más fuertes. Esas creo que son las asignaturas pendientes como sociedad y en las compañías.