Para la exposición, Fábula de Dos Conflagraciones, el Museo del Chopo sugirió dos temas, los cien años de la inauguración del edificio del Museo del Chopo y la relación de éste con los centenarios de la Independencia y el centenario de la Revolución.
Así, conscientes del tema a tratar, cada uno de los ocho artistas se fue a trabajar en su taller, para cada uno proponer desde su propia perspectiva.
El único problema que encontraron giraba en torno a cómo tratar el tema de la iconografía, ya que el referente iconográfico del muralismo y la Escuela Mexicana es sin dudas el referente más importante en México sobre estos temas. Con esa tensión, todos les dieron la vuelta y lo trataron de forma sesgada, excepto Alejandra Zermeño y Elvira Sarmiento, que sí retoman: en el caso de Alejandra un pasaje o anécdota de la Revolución; Elvira, por su parte, hace una apropiación posmoderna de iconos de la pintura de la Escuela Mexicana. Los demás artistas le dieron continuidad a sus propuestas naturales, a lo que venían trabajando, para no forzar el tema y terminar siendo cliché del cliché.
La curaduría de esta muestra es de Gabriela González Reyes, una joven y talentosa curadora que se propuso una exposición de pintura y escultura de arte contemporáneo en un museo cuya vocación es precisamente ésa, la del arte contemporáneo. Gabriela logró una exposición coherente, reuniendo a un colectivo sólido, de buena hechura y construcción. He de destacar la limpia museografía en un espacio renovado, donde el espectador se siente cómodo, holgado, y cobrando las piezas su justa dimensión. Otro acierto de la muestra son las fichas técnicas de las obras, desde las cuales los artistas le hablan al público sobre sus propuestas.
Sandra del Pilar: Sandra es una artista méxico-alemana. Su propuesta se origina en la Academia de San Carlos. Expone autorretratos, donde a partir de su propio icono, va haciendo referencia a héroes, Marat y la revolución Francesa, Benito Juárez en el contexto mexicano y las leyes de Reforma; cuestionando y haciendo ver quién es el icono y cuál es su valor, si está en el rostro del retratado o en el poder conceptual de la palabra. Sandra expone también otra serie de obras donde con un discurso más evidente en cuanto a la intención de poder hacer narraciones más específicas y anecdóticas; ahí encontramos un retrato de Zapata posmoderno, cuestionando la generación de mitos, generando una obra no histórica, sino de arte contemporáneo.
Beatriz Santoyo: A partir de imágenes de los niños que murieron en la Revolución, niños anónimos, Beatriz crea una serie de iconografía, haciendo referentes a una tradición de la gráfica popular en México, creando una especie de tira cinematográfica, haciéndonos recordar la importancia de la fotografía en los acontecimientos de la Revolución Mexicana, que fue perfectamente documentada a través de esa técnica; los referentes de las balas y los niños que fueron secuestrados y sacrificados en los sucesos de la Revolución, por los cientos de bandos que había en esa conflagración. Es importante destacar la utilización de los matices en su gráfica, haciendo referentes a los colores mexicanos o nacionales.
Alejandra Zermeño: Alejandra presenta una pieza que como proceso creativo es muy significativa. Ella como escultora tiene imágenes muy fuertes, que se contrastan con la narración específica de esta pieza de elementos simbólicos, que hacen acercarnos al personaje y cómo esos elementos se convierten en historia. El tatarabuelo de Alejandra fue Álvaro Obregón, y la pieza hace referencias al momento cuando a Obregón, luchando contra Francisco Villa y con 36 años, una bomba le destroza el brazo; al sentirse herido decide acabar con su vida, disparándose con su revolver, pero el arma se encasquilla y no logra su cometido. A partir de ese instante cambia la historia y la memoria colectiva y todos lo recordamos sin brazo. Los perros xoloitzcuintle que incluye en la pieza son una alusión a la Revolución, pero también a la vida misma, donde todo el tiempo está presente el ladrido y la exigencia de una respuesta. El personaje escultórico que hace referencia a Obregón está recubierto por hilo, una constante en la obra reciente de Alejandra, esa línea continua que trabajó durante estos últimos años en sus esculturas; la pieza está en estado reflexivo, en espera de decisiones importantes que puedan cambiar la vida.
Rubén Ángeles: Rubén muestra una vocación diferente en el lenguaje empleado en su obra, la vocación abstracta, una obra muy fuerte, como un remolino que llegó, nos movió, nos levantó, con una paleta de mucho contraste. De un contraste intencionado, violento, haciendo alusiones a los poderes religioso y político, a las consecuencias económicas de esos momentos convulsos. Rubén siempre ha trabajado la abstracción, y fiel a su discurso nos narra la generación del proceso violento de la revuelta, de la revolución, con una sinfonía de colores, aflorando el discurso inteligente, no formal y arriesgado.
Elvira Sarmiento: Elvira utiliza el posmodernismo, esa idea de retomar la iconografía de los artistas nacionales y de otras partes del mundo y hacer un discurso contemporáneo; algo cercano a la abstracción, utilizando imágenes y títulos de obras muy conocidas, y logrando un magnífico e inteligente proceso de apropiación. Su obra se convierte, gracias a lo que destaca de la gran lucha social de estos instantes, en una fuerte imagen iconográfica. En una de las obras podemos ver cómo saca la imagen de Orozco de los muros de San Idelfonso, para ponerla en un contexto más rígido, agresivo, más fuerte y violento. Lo consigue a través de su trabajo como pintora, con trazos enérgicos y aplicándole un poco de oro. Su obra se vuelve monumental.
Carmen Chami Marcos: Carmen estudió restauración. En su discurso cuida mucho las formas, y su obra es de detalles preciosistas, con una factura y un dibujo excelente, y una paleta muy contemporánea. Ella se autorretrata y retoma mujeres, como pretexto para representar la presencia femenina en la Revolución, haciendo un manifiesto contemporáneo, feminista, de mucha conciencia social y hasta gremial, de esas mujeres trabajadoras, luchadoras, pero también amas de casa; dando importancia a la imagen femenina a través de sus manifestaciones de lucha.
Natasha Gray: Natasha creó también su obra especialmente para la muestra. El tema de la revolución para ella era un problema. No lo quería hacer obvio, ni glorificado, pero tampoco nulificándolo. Se decidió entonces a tratar temas como el desierto, la frontera, la soledad, el silencio antes y después de la batalla, la guerra y los pocos cambios posteriores a esas luchas. Natasha dibuja con alambre, son dibujos a líneas hechos con alambres sobre fondos trabajados al óleo. Ese dibujo que se convierte en testigo de las cosas rotas de esos momentos, que ve los acontecimientos pasar, que los congela en imágenes llenas de metáforas leídas desde el ahora, desde el hoy, y donde deja ver la esperanza en el cambio y el retoño necesario. Una obra impactante por la sencillez y fortaleza implícita en sus dibujos.
José Antonio Ferrara: José Antonio aborda los temas de los aniversarios desde su postura de pintor, haciendo lo que le apasiona. Sin revisar iconografía histórica continuó entonces con sus retratos y desnudos. En la Obviedad del Poder, retrata a su padre desnudo, haciendo referencias a la historia paternal de los acontecimientos, una obra muy bien resuelta en cuanto a la técnica empleada y con mucho aire, donde la figura reposada, serena. Contraparte de este retrato es el de la Primera Derrota de Hidalgo. Aquí el rostro de Hidalgo queda aprisionado después de haber dejado de ser el adalid, su Alteza Serenísima, y ahora es maltratado, torturado, solo, prisionero de sí mismo. En otras obras, José Antonio habla en su línea de pintura, del tránsito de la muerte a la vida, poniendo de manifiesto a la pintura como un pretexto que genera vida. Su obra es provocativamente perfeccionista, como una ilustración anatómica, representa al Estado mexicano depauperado, desde las revueltas, la Independencia, la Revolución, pero también desde el punto de vista de la corrupción y el falso oropel. Obsesionado con su proceso pictórico, José Antonio hace evidente la contraposición de la materia con el vacío; vacío y materia, la idea de que todo lo que es óleo es materia y lo que no es ausencia de materia, el color, etcétera.
Es la muestra Fábula de Dos Conflagraciones, una exposición de artistas muy sólidos, con mucho oficio, que se puede visitar en el Museo Universitario del Chopo, en su Galería Sur, hasta el domingo 3 de abril.
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