Desde el martes en la noche, muchas personas están celebrando (los “pro-Hillary”) o temblando (los “anti-Trump”) por los resultados del Supermartes electoral que se llevó a cabo esta semana en Estados Unidos. Pero ¿por qué?, ¡si las elecciones presidenciales son hasta el 8 de noviembre! La respuesta es sencilla y tiene dos dimensiones:
1. Porque el proceso electoral de EU es tan complicado y largo que eventos como el del martes pasado proporcionan por primera vez, desde que inició el año electoral —recuérdese el caucus de Iowa del 1 de febrero—, suficientes resultados oficiales que cualitativa y cuantitativamente les marcan con claridad a los candidatos los aciertos y defectos de sus campañas.
2. Porque pone mucha atención mediática sobre los candidatos y sus campañas, lo cual ayuda a simplificar para el ciudadano promedio un sistema electoral muy complejo.
Para que nosotros podamos entender el Supermartes es fundamental tener siempre en mente que la elección del presidente y vicepresidente de la Unión Americana es extraordinariamente diferente al proceso que los mexicanos realizamos cada seis años. Primera gran diferencia: el presidente y vicepresidente de EU no son electos por el voto popular directo, como sucede en decenas de países, donde cada ciudadano empadronado puede votar por el candidato o candidata de su preferencia. En Estados Unidos sólo 538 votos cuentan de manera directa para elegir al presidente. Sí, un país con más de 300 millones de habitantes tiene por mandato constitucional de sus artículos 1, sección 4, y 2, sección 1, una democracia indirecta para elegir a su presidente, quien entre otras funciones es jefe del Estado, jefe del Gobierno y comandante supremo de las fuerzas armadas.
Segunda gran diferencia: el federalismo no es una referencia teórica. Ambos, EU y México, son repúblicas federales; sin embargo, en México un federalismo sano y vibrante es una aspiración teórica cuyo ritmo de ejecución es marcado desde el centro, mientas que EU tiene un federalismo que nace desde la médula del sistema político y es una realidad cotidiana respaldada por su Constitución, gracias a la cual cada uno de los estados puede regular en su territorio el proceso de elección de los delegados para elegir presidente y vicepresidente.
Cada uno de los estados que integran la Unión Americana tiene una relativa libertad respecto al día y el método a través del cual sus ciudadanos realizarán la elección de los delegados que votaran en las Convenciones Nacionales de los partidos Republicano y Demócrata. Es así que el pasado martes, en lugar de que sólo hubiese una elección primaria (ya sea cerrada, semiabierta o abierta) o un caucus en un estado, hubo procesos electorales en Alabama, Arkansas, Colorado, Georgia, Massachusetts, Minnesota, Oklahoma, Tennessee, Texas, Vermont y Virginia, donde se eligieron delegados de ambos partidos, además de Alaska quien sólo lo hizo para los republicanos. ¡12 estados en un día! ¡Es una maravilla!
Durante el año electoral, Supermartes incluido, los aspirantes a las candidaturas de los partidos Republicano y Demócrata no están pensando en un ciudadano “ordinario” —porque esos no votan—, están pensando en los delegados que votarán en las convenciones nacionales del verano. La convención del Partido Republicano será del 18 al 21 de julio en Ohio, y la convención del Partido Demócrata comenzará el 25 de julio en Filadelfia. Es en esas convenciones donde finalmente se sabrá quién será el candidato que aparecerá en la boleta electoral de la elección presidencial del 8 de noviembre. Elección en la que, insisto, no votarán la mayoría de los estadounidenses, sino un colegio electoral que en total sólo tiene 538 votos, en donde con únicamente 270 votos se puede ser el candidato ganador. Para que usted se dé una mejor idea: para ser candidato independiente al Congreso Constituyente de la Ciudad de México, de acuerdo a la reforma del 29 de enero de este año, usted necesita más de 73 mil firmas; mientras que para ser presidente de EU necesita 270 votos.
Así que algunas conclusiones son: A) el Supermartes no es ninguna fiesta de la democracia, es un eslabón más de un proceso en el que los ciudadanos estadounidenses escogen a los delegados que a su vez escogerán a los candidatos que a su vez no recibirán el voto directo de los ciudadanos, sino de un colegio electoral. B) ganar el Supermartes no es sinónimo de ganar la candidatura y mucho menos de ganar la elección. Afirmar esto es olvidar elecciones como la de 1952 o la de 2008. En una elección primara, todo puede pasar. C) ¿Qué es mejor que ganar el Supermartes? Pues ganar los estados que valen más votos en el colegio electoral: California, Texas, Nueva York, Florida, Pennsylvania, Illinois y Ohio. Recuerde: los candidatos están buscando 270 votos, nada más. D) el sistema electoral de EU está diseñado para proteger el sistema político de la “tiranía de las mayorías”.
*Director de la Facultad de Derecho y de la Escuela de Relaciones Internacionales Universidad Anáhuac México Sur.
Twitter: @luis_e_pereda

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