en Ammán
Ante todo, felicidades a todas las mujeres del mundo que celebraron hace unas jornadas el Día Internacional de la Mujer.
En el mundo árabe, son pocas las que recordaron esta fecha y aquellas que se acordaron les resultó un día triste… porque siempre la mujer está en el centro de la tragedia. La mujer árabe es prisionera, perseguida y, también, la madre, la esposa, la hermana o la hija de esos hombres, jóvenes y niños que mueren día a día luchando por sus derechos o víctimas de guerras irracionales.
Incontables mujeres árabes lucharon por su patria contra el colonialismo y la ocupación, unas perdieron su vida durante la lucha, otras vivieron la independencia de sus países, y otras aún están luchando… pero nadie se acuerda de ellas.
Las mujeres palestinas estuvieron presentes en la lucha por la independencia de su país desde la dominación Otomana, pasando por el colonialismo Británico hasta la actual ocupación israelí. Sólo desde el octubre anterior, al comienzo de la última revuelta popular palestina, decenas de mujeres, algunas de ellas, menores de edad, están en la cárcel o han sido asesinadas por los colonos o por el ejército israelí.
Desde la guerra del 1967 cuando Israel ocupó Cisjordania y la Franja de Gaza (territorio de Palestina) 15 mil mujeres pasaron por las cárceles israelíes y muchas tuvieron sus hijos tras las rejas… Y hoy en día, a pesar de que su prioridad es salvar a sus hijos de los horrores de la guerra, continúan luchando por la creación de un Estado Palestino al lado del israelí para que tanto ellas como las madres israelíes puedan vivir en paz y asegurar el futuro de sus hijos.
También sufren las mujeres iraquíes. La invasión norteamericana a Irak pisoteó una nación. Los logros de la mujer iraquí se perdieron cuando se perdió su tierra.
Todo su esfuerzo y sacrificio por hacerle un futuro digno a sus hijos, hermanos, padres y esposos se hundió junto con las esperanzas de todo un pueblo. Durante las últimas tres décadas millones de iraquíes han muerto dejando miles de viudas, huérfanas y madres sin hijos una generación completamente perdida.
¡Y qué decir de la mujer siria! La situación allí es catastrófica. La mujer siria que estuvo presente en las manifestaciones pacíficas contra el régimen de Bashar al Asad reclamando libertad y justicia social fue hecha prisionera, torturada y asesinadas juntos con sus paisanos. Durante los últimos cinco años los más masacrados allí han sido mujeres y niños. En Siria no hay sólo huérfanas o viudas…los terroristas también las han convertido en esclavas y las venden y las compran como una mercancía.
El caos que vive nuestra región le está quitando a la mujer árabe no sólo a sus hijos y su libertad sino también sus sueños y sus ganas de vivir. Sin embargo, la mujer árabe continua su lucha por construir un mundo mejor para sus hijos.
¡Felicidades mujeres árabes! Me inclino ante ustedes.
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