En un primer momento Javier Fernández buscaba que los agresores sexuales de su hija cumplieran tres requisitos: que no estuvieran nunca en el mismo lugar en que estuviera Daphne, que explicaran por qué lo hicieron y que fueran a un tratamiento terapéutico.
En apariencia lo hicieron. Fueron grabados dando cada uno su testimonio, en el cual además ofrecían disculpas. En una serie de videos los tres jóvenes parecían arrepentidos, lo cual bien pudo ser o no una farsa y otro tanto por el contenido de su testimonio.
El tema no se cierra nunca porque quien es violada no tiene manera alguna de olvidarlo para toda su vida. El 3 de enero del 2105 saliendo de un antro Daphne fue subida al auto de uno de los jóvenes contra su voluntad. Los conocidos como Los Porkys en el momento en que echaron a andar el carro se le fueron encima de manera grosera, abyecta e impune a Daphne.
Javier Fernández nos dice que todo era una pesadilla interminable para su hija. Cuando la bajaron del vehículo para meterla en una casa Daphne estaba agotada y no dejaba de gritar. Poco les importó a los jóvenes, los cuales no la dejaban en paz. Los responsables de este brutal atropello en la vida de una adolescente de 17 años son: Enrique Capitaine Marín, Jorge Cotaita Cabrales, Diego Cruz Alonso y Gerardo Rodríguez Acosta.
Los Porkys son integrantes de familias acaudaladas de Veracruz. Javier nos asegura que han usado sus influencias y sus relaciones con el poder político para enfrentar el caso. Tanto el gobernador como el fiscal han expresado reticencias ante el asunto, particularmente este último ha sido vehemente tratando de atenuar el estado de las cosas.
Incluso se ha pedido a algunos medios de comunicación, locales y nacionales, en nombre del gobierno del estado, que se le baje de tono al tema.
Daphne guardó su “secreto” lo más que pudo. Su padre nos comenta que la notaban extraña hasta que poco a poco fue contando lo que le había sucedido el tres de enero. Su familia está conformada por tres hijas, incluyendo a Daphne, y un hijo adoptivo. Javier se encuentra separado desde hace tiempo de su mujer, con la cual llegó al acuerdo de que las hijas y el hijo se quedaran con el padre.
Los tres puntos que les había pedido Javier, en consenso con su hija, son vistos a la distancia como “3 absurdos”. “Si algo quería mi hija es que yo no me alterara y que no los agrediera. Me lo pidió y lo cumplí, fue por ello que acordamos pedirles esos “3 absurdos” que no sirvieron de nada”, nos dice.
Transcurrieron los meses y no pasaba nada. Las grabaciones fueron negadas y entre los padres, familiares y amigos de Los Porkys se dedicaron a desmentir lo que había ocurrido y a usar las redes sociales para insultar y desacreditar a Daphne.
Ante ello el 16 de mayo del 2015 Javier Fernández optó junto con su familia por denunciar a los jóvenes agresores. Ha sido una larga batalla porque la defensa de los jóvenes mete recurso tras recurso ante la pasividad de la autoridad. Daphne ha sido revictimizada una y otra vez entre los devaneos legales, la discrecionalidad y el influyentismo. La familia Fernández está en vilo y se sabe bajo riesgo.
“Si de algo tenemos temor es de lo que nos puede pasar por lo que hemos removido y porque sabemos a quiénes hemos enfrentado y seguiremos enfrentando… no sé cuál es la intención del gobierno, yo quiero justicia y paz para Daphne y para mi familia… Yo quise hablar con los padres de los jóvenes para que supieran qué tipo de hijos tienen y mira en qué estamos”, expresa.
RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:
El problema debe ser abordado de manera integral, se han puesto sólo parches. Hay que pensar en 20 años, no sólo en el 30 de junio, la gente tiene que aceptar que tienen que pasar cosas que no nos gustan ni nos van a gustar: Fedro Guillén, integrante del Centro de Especialistas en Gestión Ambiental.
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