Octubre de 1967, Lagos, Nigeria. Yinka, de 5 años, observa cómo su padre, abogado de una firma internacional, se cambia su ropa occidental por la africana. En la casa sólo se habla yaruba: su familia desciende del rey Kosoko, líder de la tribu en el siglo XIX.
El menor de tres hijos nació en Londres y su familia lo llevó a los tres años a este país; le proporciona una educación occidental y en casa africana con orgullo de su origen. Los niños disfrutan la mezcla de la cultura europea y la nigeriana. Gracias a la bonanza económica pasan los veranos en su casa de Londres.
Le encanta dibujar y diseñar, por lo que sus padres deciden que los 16 años es la mejor edad para terminar preparatoria en Inglaterra y encaminarse a la escuela de arte.
Al llegar, el joven se entera de que existe una desventaja por ser negro. Le parece una broma. En 1981 (19 años) ingresa con éxito a la escuela de arte y en su primer año contrae una infección viral que le produce una enfermedad neurológica conocida como mielitis transversa, la cual produce daños permanentes en la columna vertebral. Estuvo un año hospitalizado y desde entonces ha sufrido las secuelas de su padecimiento. En la actualidad está paralizado.
La mielitis transversa sucede tanto en niños como en adultos. No importa el antecedente genético ni racial, su incidencia es difícil de calcular, pero en Estados Unidos hay 1400 nuevos casos cada año. Puede asociarse a infecciones virales o no, pero causa parálisis de la cintura hacia abajo, dolor, disfunción en la vejiga e intestino, acompañados de alodinia, que es una forma de molestia y sensibilidad extrema dolorosa a los cambios de temperatura y roce de la ropa. En la mayoría de los casos es irreversible, crónica y se asocia con depresión y ansiedad.
Shonibare se da cuenta de que ahora tiene dos desventajas en su mundo: es negro y es discapacitado, pero explica: “la enfermedad me puso cerca de la muerte, quitando el miedo a todo y moviendo todas mis creencias”.
Auxiliado por un equipo de artistas, se compara con los arquitectos que no hacen todo con sus propias manos. Decide tomar su tema explica: “Sí, estoy en este mundo para protestar, pero lo hago como un caballero, en una forma tan estética que la gente querrá ver mi obra porque es hermosa”. Es considerado el gran maestro del arte contemporáneo, utiliza un diseño en sus dibujos que procede del arte africano con un colorido vistoso y parodia la obra de otros artistas empezando por ser libre de usar la guillotina y presentar sus esculturas sin cabeza en donde los líderes del mundo habla de la globalización sin tener cerebro. Reconocido internacionalmente, la reina de Inglaterra le encargó una escultura para la conmemoración de la Batalla de Trafalgar, que estuvo expuesta por dos años en la plaza de Londres que lleva este nombre.
Recibió el MBE* y lo añadió a su nombre en un tono de ironía. Ha participado en la Bienal de Venecia y ha recibido muchos premios que ya lo han convertido en uno de los más importantes artistas plásticos vivos que ya tienen un lugar en la historia.
En sus palabras: “Yo me confieso a través de la belleza”.
*Médico psiquiatra y psicoterapeuta.
ypr2004_5@hotmail.com
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