Con ese autofestejo que se organizó al cumplir un año de su arrollador triunfo electoral, en un Zócalo atiborrado al viejo estilo que tanto critica, Andrés Manuel López Obrador instauró un nuevo “Día del Presidente”, con todo y un informe de gobierno no ante el Congreso de la Unión como lo establece la Constitución, sino como le gusta: ante una multitud que lo aplaudió y vitoreó.
Fue, a su estilo, un mensaje entre leído e improvisado, en el que repitió cuanto ha dicho y reiterado lo mismo desde su campaña electoral que en sus mañaneras conferencias de prensa en Palacio Nacional desde que asumió el cargo para insistir en las condiciones en que le fue heredado el país por sus predecesores “conservadores y corruptos”.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Aun cuando la transmisión del acto presidencial ayer no fue en cadena nacional, pareció serlo porque varios medios televisivos y radiofónicos que seguramente quisieron quedar bien, se unieron para difundirla durante la hora y media que duró el mensaje, al que precedió lo que algunos bautizaron como el AMLOFest vespertino en la plancha de concreto del Zócalo.
Varios empresarios como el fundador del Grupo Carso, Carlos Slim, y propietarios de medios como Emilio Azcárraga Jean y Olegario Vázquez Aldir, entre otros asistieron al evento, aunque su presencia pasó desapercibida para la multitud que acudió al evento que no tuvo más ojos que para el ocupante de Palacio Nacional.
Lo que llamó la atención fue que, como en los mejores tiempos del acarreo, centenares de autobuses llegados de las 16 alcaldías de la CDMX y de algunas entidades vecinas, permanecieron estacionados en calles del Centro Histórico y fuera de éste durante varias horas.
De nueva cuenta, Standard & Poor’s recortó su pronóstico de crecimiento para la economía de nuestro país para este año, de 1.6 a 1.3 por ciento y la de 2020, de 1.9 a 1.8, lo que tal vez le podría merecer otra andanada mañanera desde Palacio Nacional, igual que ha ocurrido en anteriores ocasiones en que la calificadora da a conocer su previsión.
En medio de elogios a México por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al cumplir con el cierre de su frontera sur, su gobierno ordenó hacer lo mismo en el puente internacional Paso del Norte, en el límite con Ciudad Juárez, después de que la policía dispersó con gases lacrimógenos a los grupos de migrantes que pretendían cruzarlo.
Y es que el magnate que despacha en la Casa Blanca, no se cansa de felicitar al gobierno de López Obrador por responder a los acuerdos que evitaron, por ahora, la imposición de aranceles a los productos mexicanos que EU importe.