Si grave y preocupante es para el gobierno lopezobradorista la renuncia del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, mucho más lo son las razones que tuvo para tomar esa decisión, que confirma lo que es del dominio público: que “en esta administración se han tomado decisiones de políticas públicas sin el suficiente sustento”, y que le resultó “inaceptable la imposición de funcionarios que no tiene conocimiento de la Hacienda Pública por personas influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”.
Eso, y no la inmediata designación del subsecretario Arturo Herrera como nuevo titular de la dependencia, es lo que deberá explicar a la nación el Ejecutivo federal, en lugar de aceptar que “al interior del Gobierno hay incomprensión, dudas y hasta titubeos” por los cambios que ha propuesto y que “Urzúa no estaba conforme con las decisiones que se han tomado en la administración federal”.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
El nuevo secretario de Hacienda, Arturo Herrera, cuya designación en automático tendrá que ratificar la Cámara de Diputados, a la que la Comisión Permanente deberá convocar hoy a un periodo extraordinario, ha sido uno de los funcionarios a los que el Presidente López Obrador ha desmentido varias veces en declaraciones y propuestas que ha hecho.
Una, cuando aseguró al Financial Times que el Gobierno de México carecía de recursos para construir de la refinería de Pemex en Dos Bocas, y que los dos mil 500 millones de dólares con los que se contaba serían para incrementar la producción de petróleo, por lo que aquella obra no se llevaría a cabo; lo que el Presidente rechazó de inmediato.
Después, las explicaciones poco convincentes que hizo en Nueva York a los principales inversionistas de Estados Unidos y Europa, sobre el plan de inversión para el rescate financiero de Pemex, que fue calificado por éstos de incompleto y carente de seguridad y garantía jurídica, lo que dejó en evidencia al grupo de funcionarios mexicanos que participó en esa reunión.
Otra, al proponer, en una comparecencia en la Cámara de Diputados, que se restablecería el impuesto a la tenencia vehicular en todo el país, lo que en la mañanera del día siguiente, López Obrador declaró que “eso no es cierto”; y mal informado, como suele estar, se la atribuyó a “nuestros adversarios que quisieran que incumpliéramos nuestros compromisos”.
Ante esos públicos desmentidos presidenciales que lo descalificaron reiteradamente, circularon entonces versiones de que Herrera renunciaría al cargo de subsecretario de Hacienda, lo que no sucedió; y ahora, ante la impactante dimisión del titular, Carlos Urzúa Macías, el mismo que lo debilitó con sus desmentidos, lo fortaleció al anunciar su nombramiento y ponderar sus méritos profesionales, experiencia y capacidad.