El Presidente López Obrador insiste: vamos muy bien a pesar de los pronósticos del PIB que se recortan de forma sostenida, cuando las calificadoras critican sus políticas y presupuestos. La guerra comercial Trump-China, el fantasma de un juicio político en su contra y el suspenso del T-MEC, oscurecen más el panorama.
Sin embargo, hubo ayer dos eventos relevantes que con los matices que quiera, recomponen el discurso de la 4T y abren, para bien, el debate; quizá los juicios pesimistas puedan mejorar a partir de una cabal y desapasionada comprensión de los entornos económicos, regional y global.
Ayer, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para America Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, consideró que la refinería en Dos Bocas, Tabasco, impactará favorablemente a la economía nacional en los próximos años y aseguró que, la decisión de AMLO, de asumir una nueva política energética, es acertada.
Ojo con la fuente; la Cepal por lustros ha sido el área especializada de la ONU para elaborar análisis objetivo,s que en materia de prospectiva suelen ser precisos; desde ese prestigio, las palabras de su secretaria ejecutiva deben ser ponderadas.
Alicia Bárcena le dio perspectiva al pobre crecimiento del país, lo enmarcó en los recortes, incluso de escala negativa, en economías de la región y en un panorama mundial incierto en el cual, todos los factores, cuentan e inciden; la baja en la inversión, en las exportaciones, en el consumo y a partir de esa mirada amplia, afirmar que la política social de la 4T tiene aciertos mayores.
Para Alicia Bárcena la reestructuración del sector energético, el cambio de rumbo en proyectos como el aeropuerto de Texcoco hacia Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas, arrojarán resultados positivos para nuestra economía; subrayó que la inversión de 25 mil millones de dólares para fortalecimiento de la infraestructura o los 100 millones de dólares comprometidos en el programa Sembrando Vida junto con los países del Triángulo Norte de Centroamérica para contener flujos migratorios, son señales positivas.
Y otra buena señal ayer fue la reunión del Presidente con un importante grupo de empresarios en Palacio Nacional para abordar, junto con los secretarios de Comunicaciones y Energía, las rutas de participación e inversión del sector privado en el Programa Nacional de Infraestructura, a fin de reactivar mercados internos, impulsar una mayor actividad económica y más generación de riqueza.
Par de notas que mueven hacia un optimismo moderado; sí, son muchos los retos y demasiados los nudos productivos por descifrar, pero atendiendo observaciones como las de la Cepal y con seguimiento a estas reuniones periódicas entre inversionistas triple A y el gobierno de la 4T, se abre un compás de mesura en la crítica y de esperanza en que, quizá con la suma de todos los factores, se alteren, para bien, los pronósticos más escépticos.