Mientras congresistas, medios de comunicación impresos y digitales de Estados Unidos coinciden en criticar al Gobierno de México por la inseguridad que provocó la masacre de las familias LeBarón y Langford ocurrida el lunes en el municipio sonorense de Bavispe, seguramente para evitar el vacío de información tras la violencia en Culiacán el mes pasado, ahora el Gabinete de Seguridad se apresuró a revelar que una primera investigación involucra al grupo delictivo La Línea, de Ciudad Juárez.
Esta vez fue el Jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, el general Homero Mendoza, el que en la mañanera de ayer en Palacio Nacional informó que esa pesquisa es la que lleva a cabo la Fiscalía General de la República, ya que ese grupo criminal juarense envió a los límites de Sonora y Chihuahua a una célula por la disputa del control de la droga con otra del Cártel del Pacífico, Los Salazar.
DE ESTO Y DE AQUELLO...
Diputados de la oposición y de Morena armaron una trifulca en el recinto de San Lázaro que provocó que el líder de la mayoría de ésta, Mario Delgado, subiera a la tribuna para reclamar y manotear a la presidenta de la Mesa Directiva, la panista Laura Rojas, por la supuesta “prisa” con la que ésta cerró el tablero de la votación que aprobó con dos votos y una reserva para modificar la Ley de Instituciones de Crédito.
Ésta otorga nuevas facultades a la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda para congelar cuentas bancarias e iniciar procesos de extinción de dominio que la también diputada de Acción Nacional María de los Ángeles Gutiérrez pidió a la mayoría eliminarla por considerar que viola la presunción de inocencia y vulnera los derechos humanos.
Por su parte, la priista Mariana Rodríguez advirtió que con esa modificación se pretende convalidar un procedimiento de facultades que invade la esfera del Ministerio Público y viola principios constitucionales, por lo que su compañero y expresidente nacional de su partido, Enrique Ochoa Reza, propuso y logró que se aprobara e incluyera en la discusión particular, lo que enfureció a Delgado que subió a reclamarle a la presidenta de la Cámara.
La reacción de los panistas fue inmediata y abordaron la tribuna para apoyar y proteger a la mexiquense Rojas, entre insultos, empujones y algunos golpes con morenistas, hasta que ella decretó un breve receso, ante el desorden imperante en el salón de sesiones, provocado por el líder de la mayoría que no logró evitar que la reserva del exdirigente del tricolor se incluyera para su discusión y desató el escándalo en la sede cameral, protagonizado por el líder de la mayoría.