HABLANDO DE DERECHOS

A dónde van nuestros Derechos Humanos en México

Jacqueline L'Hoist Tapia
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Jacqueline L'Hoist Tapia *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Esta semana, la Declaración Universal de Derechos Humanos cumplió 76 años de haberse proclamado. En su momento y hasta el día de hoy, este documento histórico ha sido pilar fundamental en la construcción de sociedades más justas, libres y de trato igualitario. Cada año, las Naciones Unidas eligen un tema en particular, y este 2024, el tema es “Nuestros derechos, nuestro futuro ¡ya!”, y su objetivo es fortalecer la percepción de lo que representan los derechos humanos en las sociedades y contrarrestar la desinformación que puede existir alrededor de estas prerrogativas. En México quedaron reconocidos ampliamente en el artículo primero Constitucional, ese mismo al que ahora quieren darle la vuelta.

En México, el problema de la desinformación representa uno de los obstáculos más grandes para entender los Derechos Humanos. El aumento de noticias falsas, la manipulación de la información y la polarización de los discursos han generado una confusión exacerbada en torno a lo que significan nuestros derechos y por qué son importantes. En conversaciones de la vida cotidiana, nunca falta el típico comentario de “los derechos humanos son para defender delincuentes”. Lo cual no puede estar más alejado de la realidad. Otorgarle derechos humanos a personas que han cometido crímenes no significa que se estén condonando sus actos. El debido proceso y acceso a la justicia, en los que todas las personas merecemos el mismo trato ante la ley, son derechos que con la reforma judicial está en riesgo. Pero también es cierto que necesitamos el acceso a la información, y la dependencia que nos garantizaba saber, el Inai, hoy ha desaparecido en México el derecho que teníamos y se nos arrebató.

Otra creencia falsa o mito sobre los derechos humanos es confundir los discursos de odio con la libertad de expresión, sobre esto debemos recordar que el discurso del odio no es una mera opinión; es un arma que incentiva la violencia y la discriminación, al hacer comentarios basados en prejuicios y estereotipos que atentan contra la dignidad de las personas e incentivan la violencia. Por su parte, la libertad de expresión es un derecho que se debe proteger a toda costa, y sabemos que la censura definitivamente no es una solución. En nuestro país se acalla cada año a decenas de periodistas que valientemente expresan su opinión y nos permiten tener el derecho a la verdad.

Finalmente, es necesario recordar que los derechos humanos no son un privilegio, sino un conjunto de garantías inherentes que no tienen distinción entre una persona y otra. Son el producto de siglos de lucha y sacrificio, y su reconocimiento universal ha sido uno de los mayores logros de la humanidad y, por lo mismo, no podemos ir marcha atrás, debemos ver hacia adelante. Sin embargo, hoy en México parece que el gobierno en el poder prefiere la simulación, con la CNDH a modo y desapareciendo derechos y garantías, pero bueno, las y los defensores de derechos humanos si algo sabemos es luchar por nuestros derechos, así que lo haremos de nuevo y siempre.

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