DESDE LAS CLOACAS

Maestros del bloqueo

El Duende. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
El Duende. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

La Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, había estado dormida desde inicios del sexenio anterior cuando el inquilino de Palacio Nacional les cumplió la promesa de echar atrás la reforma educativa de Enrique Peña Nieto.

El magisterio oaxaqueño, el más radical de los disidentes, se mantuvo con bajo perfil durante todos estos años hasta que llegó el cambio de administración. Nuevos perfiles ocuparon el poder federal, estatal y local, entonces hubo la necesidad de volver a las calles y amagar con bloquear todo lo habido por haber.

¿Cuál es esa necesidad? Las demandas de los maestros de Oaxaca son, entre otras, la abrogación total de la reforma del ISSSTE de —y lea bien— ¡2007!; así como detener la iniciativa de la reforma al ISSSTE de 2025, anunciada apenas hace unas semanas por la Presidenta Claudia Sheinbaum; además de la entrega de uniformes y útiles escolares que se les prometieron… ahora resulta.

Pero hay que decir que la reforma al ISSSTE 2025 consiste, en su punto central y de acuerdo al propio texto de la iniciativa, en que los trabajadores cuyos salarios superen los 30 mil pesos mensuales deberán incrementar sus aportaciones al instituto. Y por alguna razón, de pronto las y los maestros se dieron por aludidos.

“A los maestros no se les va a descontar nada más de lo que actualmente existe en la ley. No impacta a trabajadores de base de los gobiernos, no impacta a trabajadores del sector salud, sino sencillamente en los trabajadores de confianza de los tres poderes que tenemos un ingreso adicional por compensación”, les aclaró la jefa del Ejecutivo, pero tal parece que les dijeron todo lo contrario.

La verdad es que cualquiera que lea sus peticiones sin sentido, les dirían que no tienen razón para dejar a niños de educación básica sin clases, menos en una entidad donde el rezago no es de ayer, sino de décadas. Y también les dirían que todo lo que piden en realidad huele a motivos políticos.

Quienes hayan estado cerca de las manifestaciones de la semana pasada en la Cámara de Diputados, así como en los bloqueos en diversos puntos de Oaxaca, como casetas y sedes de instituciones federales, sabrán que las protestas de este magisterio se notan más organizadas y con más presupuesto que las organizadas durante las protestas contra la reforma educativa de 2013, es decir, hay recursos.

¿De dónde o de a cómo?, se preguntará usted, querido lector. Pues ahí le va, si usted visita Oaxaca, resulta que los maestros no afectan a actores políticos locales para presionar. Las dejan chambear.

“Hay un acuerdo”, dirán los que saben al interior del magisterio y al interior del Gobierno.

Entonces el cuestionamiento es ¿alguien quiere revivir al magisterio disidente para presionar y colocar piedras en el camino al Gobierno federal?, ¿buscan hacérsela cansada a Palacio? Ésa es la pregunta del millón. En 2013, cuando la reforma educativa de Peña Nieto fulguraba, quizás había razón para bloquear las calles y dejar a los niños sin clases, hoy no.

Hoy, las razones no alcanzan, no son suficientes y alguien, algún grupo político, incluso de los que juegan en el partido en el Gobierno, quiere despertar al magisterio con la finalidad de estirar la liga hasta dónde llegue.

En el baúl. Nunca se enteraron del alacrán que se habían echado en los calzones. Ese tucán que fue su aliado, ahora mostró su verdadera cara y dobló al partido hegemónico para mandar la ley en materia de nepotismo para la elección de 2030. El episodio que acabamos de ver la semana pasada refleja lo peor de la política, se llama Partido Verde, es aliado de Morena y dio su manotazo en la mesa. El mensaje fue claro, primero denme posiciones y luego cierren el círculo.

Basta por hoy, pero el próximo lunes... ¡regresarééé!

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