En 2006 Felipe Calderón anunció el Operativo Conjunto Michoacán. En 2009, autoridades federales detuvieron, en una sola jornada, a 11 presidentes municipales y 16 funcionarios del gobierno local en lo que se conoció como el “michoacanazo”.
En 2014 el gobierno de Peña Nieto anunció el Plan Michoacán con cinco ejes, nombró un comisionado para la paz e instruyó la inversión pública de más de 45 mil millones de pesos. En 2025 nace cual volcán purépecha el Plan Paricutín, 12 ejes y más de 56 mil millones de pesos para bañar la región con educación, salud, empleo y seguridad.
En la tónica de cada operativo, plan o programa resalta el despliegue de efectivos militares, marinos, guardias nacionales. El plan de Enrique Peña Nieto incluyó la orden a su secretario de Gobernación de asistir una vez al mes a Michoacán.

Acuerdo para levantar bloqueos
El Plan Paricutín, también. Todos, con su matiz y sello narrativo, han sido “integrales”, todos miraron o miran las causas sociales mientras combaten las secuelas criminales. Desde 2006, el Estado mexicano se ha comprometido, en voz de cuatro presidentes de la República, a no fallarle a los michoacanos.
La nueva intervención federal en Michoacán fue presentada el domingo en Palacio Nacional, una semana después del asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan. Hoy, su esposa, Grecia Quiroz, lo ha reemplazado. Durante la presentación del plan volcán no estuvo ella.
Tampoco el fiscal general de la República. Bueno habría sido una presentación allá. O ya que fue acá, al menos la presencia del Poder Legislativo de la entidad. Y del Poder Judicial. ¿Y qué tal algunas representaciones del sector privado, cámaras empresariales, comerciales o agroindustriales para dar un mensaje de cohesión y fuerza social?
No faltan perversos embozados en la burocracia política a quienes les podría, por criminales razones, convenir que un plan integral de paz y justicia (el cuarto en 19 años) saliera mal. A los delincuentes que allá son mafia seguramente la ilegalidad es su caldo de cultivo, pero con estas dos excepciones, podríamos acordar que en general todos y todas queremos que a Michoacán le vaya bien.
Mejor. Un Michoacán más seguro, más legal, más justo y equitativo. Con más y mejor desarrollo, salud y educación.
Y si el segundo piso de la cuatro T lo hace mejor de lo que lo hizo el segundo periodo del PAN en la Presidencia, o mejor que un comisionado priista devenido en virrey durante el efímero retorno de los que sabían cómo hacerlo, entonces se podría intentar replicar Paricutín en Sinaloa, Tamaulipas, Nayarit, Guanajuato, Guerrero, Morelos, Colima o amplias franjas del Estado de México. Y Tabasco junto con Veracruz por igual.
Mientras tanto, en la Cámara de Diputados avanza a puerto seguro la modificación constitucional para que la consulta lopezobradorista sobre la revocación adelantada al mandato de Claudia Sheinbaum sea concurrente con las elecciones federales intermedias de 2027. ¿Y la de los acordeones?

