TEATRO DE SOMBRAS

La Virgen de Guadalupe: valores para una misión

Guillermo Hurtado. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Guillermo Hurtado. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Como cada año, millones de mexicanos acudirán este 12 de diciembre a la Basílica de Guadalupe en el Tepeyac. No se debe olvidar, sin embargo, que quien acudió primero al Tepeyac fue la propia Virgen, según lo cuenta la historia de su aparición. Fue ella quien vino al encuentro de Juan Diego y fue ella quien le pidió que llevara al Obispo de México el mensaje de que quería que se construyera un templo en aquel lugar.

El dr. Arturo Rocha, distinguido guadalupanista, publicó en 2023 un opúsculo con el título de Pedagogía guadalupana. Valores para una misión. La obra incluye un prólogo de Hugo Antonio Avendaño, rector de la Universidad Intercontinental, responsable de la publicación. Pues bien, en este libro, pequeño pero sugerente, Rocha nos hace ver algunos valores de lo que puede describirse como una pedagogía guadalupana.

El primero es el del respeto. La Virgen se aparece a Juan Diego en una forma que él pueda entender, es más, le habla en su propio idioma. No se impone, sino que respeta a su interlocutor en su diferencia. El segundo valor es el de diálogo genuino, es decir, “sin máscara”. La Virgen se le aparece a Juan Diego sin ocultar su rostro, como lo hacían los dioses antiguos. Le muestra su rostro y de esa manera sienta las bases para un diálogo genuino. El tercer valor es el de la cultura del encuentro. La Virgen se aparece en el mismo sitio en donde se adoraban a los antiguos dioses, no para someterlos, no para destruirlos, sino para mostrar que está por encima de ellos en su dimensión de verdad.

Como decía Benedicto XVI: La verdad no destruye, sino que purifica y une. El cuarto valor es la ternura en el diálogo. La Virgen le habla a Juan Diego como al más pequeño de sus hijos. El quinto valor, resumen de los anteriores, es el respeto irrestricto a la persona.

La relación entre la Virgen y Juan Diego es absolutamente personal. Cuando él le sugiere que envíe a otra persona de mayor importancia para transmitirle el mensaje al Obispo porque él es un indio pobre y humilde, ella le responde: “Es muy necesario que tú, personalmente vayas…”.

En otra parte de su ensayo, Rocha nos hace ver un dato que no siempre es tomado en cuenta sobre la imagen de la Virgen de Guadalupe: una de sus rodillas está ligeramente flexionada, como si fuera a dar un paso hacia delante. ¿A dónde va la Virgen? Se puede suponer que viene hacia nosotros, que avanza en su labor misionera.

Otros han imaginado que la Virgen se prepara para danzar. Porque ha de recordarse que, en la cultura de los pueblos mesoamericanos, como en la de muchos otros pueblos del mundo, la danza es una forma de relación de la divinidad.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón