LA VIDA DE LAS EMOCIONES

Las críticas al psicoanálisis*

Valeria Villa*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

En Francia, un grupo de legisladores propuso dejar de financiar todo lo que tuviera que ver con el psicoanálisis a partir del 2026, argumentando que no es científico y que no ha dado pruebas de su eficacia terapéutica (un argumento falso que puede refutarse con la investigación adjunta: https://psycnet.apa.org/record/2026-99062-001).

En México, los institutos psicoanalíticos son como pequeñas familias endogámicas, con muy poca disposición al debate con otros institutos similares, psiquiatras, neurólogos, filósofos y responsables de la salud pública. Los mismos maestros que dan clases son quienes analizan y supervisan a los alumnos. Las mesas directivas se van heredando lentamente. Los más viejos se aferran al poder, mientras el mundo sigue cambiando y el futuro del psicoanálisis peligra.

Hoy, la sociedad del bienestar entiende el malestar y el sufrimiento como algo indeseable. El dolor se combate con pastillas en una sociedad analgésica que encubre el dolor. Se anestesian las pérdidas y todo se trivializa. Todo, además, merece un diagnóstico. Los números récord de personas con déficit de atención e hiperactividad son un síntoma cultural de personas con mentes saturadas de información y períodos de atención cada vez más cortos. Estudiar, leer un libro completo, ver una película, cada vez es menos atractivo en un mundo sobreestimulado.

La medicina psiquiátrica es indispensable en casos específicos, pero muchas veces funciona como paliativo. Los ansiolíticos sólo disminuyen la ansiedad, no la resuelven.

La propuesta de los legisladores en Francia para eliminar al psicoanálisis como una alternativa de tratamiento es, en parte, consecuencia de la enorme distancia que hay entre el discurso del psicoanálisis, freudiano, lacaniano, kleiniano, bioniano… y un mundo que cambia frenéticamente. También han aparecido maestrías y doctorados de pésima calidad que autorizan a sus egresados a llamarse psicoanalistas. Freud escribió una obra en más de 20 tomos. Lacan también. Sólo estos dos autores son imposibles de estudiar a profundidad en dos años o sin el rigor y la complejidad de un programa de estudios cuyo requisito sea mucho más que pagar una colegiatura.

El psicoanálisis es una práctica que se sostiene en la relación entre el analista y el analizante, gracias a un sentido profundo de empatía para sentir y entender lo que el paciente dice y muchas veces más allá de lo que dice. Es una práctica que provee palabras para tramitar lo que nos sucede.

La idea filosófica de la inautenticidad de Heidegger es uno de los principios del trabajo psicoanalítico. La inautenticidad es nuestra primera forma de vida: los padres nos dicen quiénes somos, quiénes deberíamos ser, lo que nos debería interesar. Somos producto de los sesgos de nuestros padres. Lo humano sólo se desarrolla en sociedad.

Nacemos prematuros y seguimos madurando neurológicamente después de nacer. Nacemos en dependencia completa. Mucho tiempo después tal vez nos atreveremos a aceptar que no estamos cómodos con lo que nos han enseñado e impuesto.

Esta vida inauténtica también hace referencia a la vida común, al gusto popular, a la tendencia, a lo que gusta a la mayoría y que como individuos aceptamos sin siquiera meditarlo o tener conciencia de por qué pensamos de este modo.

Los padres quizá no fueron conscientes de sus neurosis, fobias, puntos ciegos, síntomas y nos los transmiten. Construimos nuestro mundo a partir de eso que no es nuestro y que hacemos nuestro, pero no sin conflicto. El trabajo analítico es preguntarse por qué se ven las cosas desde esa perspectiva, por qué se considera correcto lo correcto. A veces las estrategias para enfrentar el mundo son producto de los ideales de los padres y no algo que se siente realmente bien. Somos lo que hacemos con lo que los padres hicieron de nosotros, dijo Sartre. La vocación es a veces producto de lo que nos inculcaron y no un llamado que nos hace sentir realizados.

El psicoanálisis sirve, en síntesis, para poder apropiarse de las circunstancias de nuestra vida, para ver la verdad de nuestro deseo, para revisar y modificar nuestra forma de ser y de estar en el mundo. La tarea psicoanalítica está lejos de ser caduca o pobre. Es, sobre todo en el mundo contemporáneo, fundamental.

*Basado en la conferencia de José Tappan para Yoica

Valeria VillaLas críticas al psicoanálisis

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