CIVITAS

Multilateralismo inexistente

Salvador Guerrero Chiprés<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Salvador Guerrero Chiprés*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

No existe ni ha existido ningún multilateralismo fuerte cuando se trata de afectar a alguna de las grandes potencias. No hay evidencia de su probable existencia futura. La novedad del siglo XXI es la reiteración cruda de la tradición realista del siglo pasado: cuando una potencia determina en su área de influencia cualquier medida arbitraria, no se sabe manera de desmontarla. Salvo si tocan a Estados Unidos.

La retórica diplomática y las escuelas de relaciones internacionales probablemente omiten que la vigencia del “derecho internacional” es visible si y sólo si no incomoda a los poderosos. La intervención en Venezuela confirma la vulnerabilidad del orden global y ratifica a las soberanías nacionales como referencias susceptibles de violencia sin consecuencias inmediatas y visibles para el agresor.

Desde la ONU, la respuesta se percibe como impotencia ante el poder hegemónico. El canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, señala la incapacidad estructural del organismo para prevenir la acción, mientras el Gobierno de Estados Unidos justifica la misma como una efectividad en la aplicación de la ley. Desde hace más de 80 años, las potencias ganadoras de la guerra han mantenido el acuerdo de neutralizar decisiones afectando a cualquiera de sus integrantes.

Las acusaciones concretas contra Nicolás Maduro, presentadas en una Corte federal en Manhattan, incluyen cargos graves de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de dispositivos destructivos. La fiscalía alude al Cártel de los Soles y el uso de la infraestructura estatal para el tráfico de drogas. La posibilidad de su extracción sin respuesta contundente de ninguna nación demuestra no solamente la debilidad del apoyo militar y popular que presumía su gobierno sino la dificultad de la defensa de un perfil como el suyo, especialmente tratándose de cuentas por miles de millones de dólares en resguardos financieros estadounidenses y suizos, algo difícil de tragar hasta para la izquierda más básica. La realidad es la depredación por petróleo y la reconstrucción arbitraria de la fortaleza del dólar.

La Presidenta Claudia Sheinbaum adoptó una postura equilibrada. Condenó el método sin abrazar al régimen afectado. La Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, respalda y defiende la soberanía. Discursos centrados en las implicaciones del acto, no en la figura defenestrada.

El Gobierno suizo anunció la congelación de activos de Maduro y su esposa, Cilia Flores, cuyo monto no ha sido revelado —una investigación de la fiscalía identificó hace cuatro años cuentas bancarias por más de 10 mil millones de dólares presuntamente de fondos públicos malversados en Venezuela, según Le Matin Dimanche—. No corresponden sus perfiles financieros con representantes de la defendible visión social de las izquierdas.

Las reglas de las potencias degradan la política: es sólo un terreno de excepción permanente.

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