BAJO SOSPECHA

Estados Unidos va por cárteles mexicanos

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Una nueva amenaza fuerte y directa ha hecho el presidente Donald Trump a los cárteles de la droga mexicanos: que van a comenzar a realizar ataques terrestres contra los cárteles de la droga en territorio mexicano.

Reiteró lo que ha dicho en muchas ocasiones: “Los cárteles están controlando México”. Lo dijo durante una entrevista a la cadena Fox News, en la que agregó: “Es muy, muy triste ver lo que le ha pasado a ese país; los cárteles están funcionando y matando a 250, 300 mil personas en nuestro país cada año”.

Donald Trump también mencionó que ha ofrecido ayuda a la Presidenta Sheinbaum para combatir a los grupos criminales, pero que ella ha rechazado la intervención, insistiendo en la soberanía de México y su preferencia por soluciones sin violencia.

Luego de las amenazas de Trump, la Presidenta respondió diciendo que instruyó al secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, a entablar una comunicación con el Gobierno de Estados Unidos, para hablar de los avances en materia de seguridad y el combate al narcotráfico. En su conferencia matutina, desde Guerrero, la mandataria detalló que le pidió al canciller contactar directamente al secretario de Estado, Marco Rubio, y “de ser necesario” solicitar diálogo con Trump.

La mandataria mexicana detalló que las declaraciones del presidente de Estados Unidos son su “manera de comunicar”, y agregó que habló por teléfono con su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con quien abordó la situación de América Latina y la defensa de la soberanía, además de que le explicó que México tiene un entendimiento con el presidente Trump sobre seguridad, en el que se están fortaleciendo las acciones.

Y es que, evidentemente, tras la detención de Nicolás Maduro habrá reacomodos en América Latina. Hoy muchos otros países, sobre todo los que tienen presencia de cárteles de la droga, están o deberían estar muy preocupados. Nicolás Maduro está acusado de liderar el Cártel de los Soles. Quien también tiene acusaciones de tener relaciones con grupos del narcotráfico es Gustavo Petro, de Colombia, quien hace unos días tuvo comunicación con Trump.

Petro afirmó que la llamada con Donald Trump ayudó a bajar la tensión entre Colombia y Estados Unidos. Reveló que Trump mencionó posibles acciones duras en Colombia, pero consideró que el escenario quedó “congelado”. Petro dijo que apostó por el diálogo para evitar una escalada y mantener la relación bilateral.

Lo cierto es que en Colombia hay elecciones para renovar al presidente y al vicepresidente de la República, y están programadas para el 31 de mayo del 2026.

AMENAZA LATENTE

El presidente Donald Trump (c.), flanqueado por el vicepresidente J.D. Vance (izq.) y el secretario de Estado, Marco Rubio, el pasado 9 de enero.
El presidente Donald Trump (c.), flanqueado por el vicepresidente J.D. Vance (izq.) y el secretario de Estado, Marco Rubio, el pasado 9 de enero. ı Foto: AP

Si ninguno de los candidatos obtiene más de la mitad más uno de los votos en esa primera vuelta, se celebraría una segunda el 21 de junio de 2026. Me imagino que en Estados Unidos esperarán a ver qué perfil de mandatario llega a gobernar al país y ver los acuerdos a los que pueden llegar.

Es difícil pensar que Estados Unidos se esté metiendo de esta manera en América Latina solamente por ser un buen samaritano; hay intereses de por medio. Uno de ellos, importantísimo, es tener una América Latina en paz, con oportunidades en sus países y bajando los índices delictivos para contener la migración a su país.

Y es que son miles las personas que han tenido que salir de sus países por falta de oportunidad laboral, por dictaduras y por crimen organizado. Controlando la migración y el tráfico de drogas, la seguridad interna de Estados Unidos se fortalece.

Desde el domingo 4 de enero, un día después de la captura de Maduro, el presidente estadounidense dijo:

“Hay que hacer algo con México. México tiene que organizarse, porque se están filtrando drogas desde México y vamos a tener que hacer algo. Nos encantaría que México lo hiciera; son capaces de hacerlo, pero, desafortunadamente, los cárteles son muy fuertes en México”.

No es la primera vez que Trump asegura que va a exterminar a los cárteles de la droga mexicanos. A principios del año pasado, EU quiso ir un paso más allá de catalogar a los cárteles de la droga como terroristas y busca eliminarlos.

Sin duda, las organizaciones criminales mexicanas son su principal objetivo, ya que somos vecinos y argumentan que la seguridad en su país está en riesgo por estos traficantes.

Desde el año pasado comentábamos en esta columna que los funcionarios estadounidenses están tratando de mostrarse lo más duros y amenazantes posible.

Justo hace un año, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, publicó un memorándum dirigido a todos sus empleados en el que anunciaba una serie de medidas para la “total eliminación de los cárteles y organizaciones criminales transnacionales” en la lucha contra las drogas.

Bajo el argumento de proteger su “soberanía”, el documento señalaba que se deben redirigir recursos para perseguir a liderazgos y miembros de mediano rango dentro de las organizaciones, implementar la pena capital contra los criminales e incluso proponer una serie de reformas en el Congreso. Es lo mismo que se dijo desde el inicio de la campaña de Trump y se sigue haciendo.

El mismo día que Trump tomó posesión, firmó una orden ejecutiva en la que declaraba como terroristas a los integrantes de los cárteles mexicanos de la droga. Con esta orden ejecutiva aprobada por los estados donde tiene mayoría, EU puede ir tras los cárteles de la droga que considere un “peligro para su país”, aunque éstos operen en territorio mexicano.

En el memorándum de la fiscal Bondi, el tono es aún más agresivo contra los cárteles mexicanos, justificando posibles o futuras acciones militares en territorio nacional.

Bajo esta lógica, y sin necesidad de una investigación jurídica previa, Estados Unidos podría retener a cualquier persona asegurando que es parte de un cártel de la droga. Ya ha sucedido en otros países que han considerado zonas de guerra, como Irak y Afganistán.

 El Gobierno estadounidense tiene un mecanismo para no depender de acuerdos con el Gobierno de México y poder actuar directamente contra los cárteles sin ningún obstáculo. ¿Lo hará? Sí puede hacerlo, pero por ahora creo que es más ejercer presión sobre las autoridades mexicanas y que éstas actúen o intervengan directamente en México.

Si bien es cierto que tanto Omar García Harfuch como el general Ricardo Trevilla han trabajado bien y con una postura fuerte contra las organizaciones criminales, Estados Unidos busca además las redes políticas que están ligadas al crimen organizado.

Está en la cancha del Gobierno ver qué cabezas entregan, un gesto importante para Estados Unidos, y que calmaría las amenazas de que entren a territorio mexicano.

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