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¿Aliados o vasallos?

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Europa está tardando en despertar de su sueño de un orden internacional pluralista y basado en leyes. La utopía de la Unión Europea pende de un hilo al enfrentarse a la realidad en la que las principales potencias pelean por territorios y suministros mientras las naciones europeas se quedan relegadas a un segundo plano. Es un duro despertar para una región que solía ser el ombligo del mundo y que gravitaba en las decisiones globales. Ahora se da cuenta de que comparte la suerte de aquellos obligados a asentir y obedecer.

El punto de inflexión en este momento es el control sobre Groelandia. Este terreno, propiedad de Dinamarca, contiene recursos valiosos y es un enclave estratégico para el control de nuevas rutas comerciales abiertas gracias al calentamiento global. Es una mina de oro que atrae a las tres potencias actuales: China, Estados Unidos y Rusia.

Estados Unidos ha sido claro en su intención de anexarse este territorio. Rusia y China habían optado por una conquista comercial paulatina y enmascarada, pero las tres naciones tienen sus ojos puestos en él. La diferencia estriba en que EU ha amenazado con utilizar la fuerza militar para lograr su cometido a la brevedad. Ante esta amenaza, Europa ha reaccionado con lo único que tiene en su arsenal: palabras. Comunicados conjuntos en los que rechazan la retórica imperialista, llamados a recordar que son aliados desde hace décadas, exhortaciones a la diplomacia, la negociación y el diálogo. Humo y patadas de ahogado para una región que lleva décadas dependiendo de un aliado que nunca pensó la traicionaría sin miramientos.

Europa soñó con un mundo de reglas internacionales. Pero las reglas necesitan de la coerción para ser respetadas y el encargado de ese aspecto de la alianza era Estados Unidos. Europa pensó que eran aliados y delegó la autonomía y la defensa en otras manos. Ahora que los intereses de su aliado no coinciden con los propios, se da cuenta de que realmente es un vasallo.

Europa no tiene cómo defenderse de una agresión militar. Tarde se ha dado cuenta de que hubiera sido prudente contar con un ejército unificado. Ahora recuerda acciones pasadas en las que EU se comportó fuera de la ley internacional para buscar sus intereses agrediendo a otras naciones mientras ella miraba para otro lado pensando que esos eran sufrimientos de otros menos dignos y especiales. Hoy les toca estar en ese asiento en el que se pierde todo y aún así se dan las gracias al agresor.

La historia ha girado su rueda. Regresamos a los tiempos de crisis que preceden al despertar de los grandes imperios de la fuerza que abandonan aliados y crean vasallos. Sin independencia energética, sin autonomía económica y sin ejércitos, ¿podrá Europa mantenerse como protagonista en este nuevo siglo?

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