México se ha convertido en el país de América Latina mayormente en contra de la detención de Nicolás Maduro, de acuerdo con una encuesta regional de Áltica. Esta semana platicamos para La Razón con Cándido Martínez, director general de Áltica, quien nos explicó que, mientras en la región cerca del 70 por ciento respalda la detención, en México el rechazo es mayoritario.
El estudio revela una opinión pública profundamente polarizada en México, influida por el discurso del Gobierno sobre soberanía y no intervención, que ha permeado en amplios sectores de la población y ha colocado a México en una posición distinta y aislada frente al sentir latinoamericano.
Bibiana Belsasso (BB): ¿Qué nos puedes contar sobre este estudio?
Cándido Martínez (CM): Esta encuesta la realizamos de manera inmediata tras la detención de Nicolás Maduro, el 3 de enero. En Áltica tratamos de reaccionar rápidamente a coyunturas de alto impacto político. En este caso fue un reto importante, porque inicialmente levantamos el estudio en nueve países y, conforme avanzaron los días, incorporamos otros dos. En total son 11 países y alrededor de cinco mil entrevistas. El objetivo fue medir cómo la opinión pública evalúa la detención de Maduro por parte del Ejército de Estados Unidos y observar cómo se va moviendo esa percepción con el paso del tiempo.
BB: Uno de los datos que más llama la atención es el caso de México.
CM: México destaca, porque es el país mayoritariamente en contra de esta detención. En promedio, en los 11 países que medimos, alrededor del 70 por ciento de la población está a favor de la captura de Nicolás Maduro. Sin embargo, en México sólo 43 por ciento la aprueba. Es el país con menor apoyo y mayor rechazo, lo que lo coloca en una posición distinta y diría incluso aislada frente al resto de la región.
BB: ¿A qué atribuyes esta diferencia tan marcada?
CM: En México venimos observando desde hace tiempo una polarización muy fuerte. En muchas preguntas encontramos bloques prácticamente divididos en mitades: 50 y 50. Pero en este tema específico hay un factor clave: la narrativa política. Desde el sexenio del presidente López Obrador y ahora con la Presidenta Claudia Sheinbaum, el discurso de la defensa de la soberanía ha permeado profundamente en la opinión pública. Una parte importante de la población adopta esa postura de “defender lo nuestro” frente a lo que perciben como imposiciones externas, particularmente de EU. Eso explica buena parte de la reacción mexicana.
BB: Sorprende que, a pesar de la situación de Venezuela, a casi la mitad de los mexicanos parece no importarles.
CM: Exactamente. Hace algunos años hicimos estudios tanto en Venezuela como en México y la diferencia era muy clara. En Venezuela había una oposición que se estaba consolidando y contaba con un fuerte respaldo social. En México poco a poco se ha ido construyendo una conciencia crítica hacia lo que se percibe como los dictados del norte, especialmente deEU. Ese bloque anti-intervencionista se ha fortalecido con el tiempo y hoy se refleja en este tipo de temas.
BB: ¿Y qué ocurre en el resto de América Latina?
CM: Hay contrastes muy interesantes. Brasil, por ejemplo, que es una potencia regional y un competidor económico importante, registra alrededor de 70 por ciento de aprobación a la detención y sólo 28 en contra. Pero los casos más llamativos son Chile, Colombia, Panamá y Perú. En Chile, por ejemplo, 78 por ciento de la población está a favor. Estos países han recibido grandes flujos de migrantes venezolanos y han vivido de manera directa la crisis humanitaria. Eso los hace mucho más sensibles a lo que ocurre en Venezuela de lo que somos en México.
BB: ¿Los países que han recibido más venezolanos son los que están mayormente contra el régimen de Maduro?
CM: Sin duda. Los países que han recibido a millones de venezolanos entienden mejor, en términos humanos, la gravedad de la situación, en contraste con los países más alejados como México, Uruguay y Argentina. México se está apartando del sentir general latinoamericano, y eso lo observamos de manera constante.
BB: También mencionas que América Latina parece moverse en una dirección distinta a la de México.
CM: Así es. En los últimos años, y con elecciones recientes en países como Chile, Argentina y las que vienen en Perú y Colombia, vemos una tendencia regional a exigir orden y a cuestionar gobiernos de izquierda, sobre todo por los efectos económicos. México, en cambio, se aleja de esa corriente. Va en sentido contrario, al menos en términos de opinión pública.
BB: ¿A qué se debe que más de la mitad de los mexicanos encuestados estén en contra de la detención de Maduro?
CM: El discurso oficial ha permeado más allá de las bases del Gobierno. Además, hay un componente histórico: en México existe un sentimiento antiestadounidense en una parte de la población.
Cuando preguntamos sobre EU, las respuestas suelen ser muy polarizadas. Hay una relación de amor-odio muy marcada, algo que no se observa con la misma intensidad en otros países de la región.
BB: ¿Y cómo se percibe esta detención dentro de Estados Unidos?
CM: EU también está profundamente polarizado. Según encuestas recientes, como una publicada por The Economist, aproximadamente 40 por ciento de los estadounidenses aprueba la detención, mientras que entre 50 y 60 la rechaza. Son números muy similares a los de México. Esto se relaciona directamente con la figura de Trump y el desgaste político que enfrenta rumbo a las elecciones intermedias.
BB: ¿Resulta preocupante que el tema de la democracia parezca dejar de ser relevante para muchos mexicanos?
CM: Sí, es preocupante. Observamos que en América Latina ha crecido la oposición a los gobiernos de izquierda, especialmente por el desgaste de las dádivas sociales, que funcionan en el corto plazo, pero generan problemas económicos a largo plazo. En México, ese modelo todavía mantiene cierto respaldo, pero la experiencia de países como Argentina muestra que, eventualmente, genera hartazgo.
BB: ¿Por qué más de la mitad de la población apoya al régimen de Morena?
CM: Hay una variable clave: la aprobación presidencial. Tras el caso Carlos Manzo, detectamos una caída en la aprobación de la Presidenta, de alrededor de 70 a 63 por ciento. Es un descenso importante, aunque todavía se mantiene alta. Esta variable suele anticipar comportamientos electorales, pero el desgaste es evidente.
BB: ¿La oposición en México es débil?
CM: El PAN, por ejemplo, no supera 15 por ciento. Sin embargo, a nivel local, la situación cambia mucho. En estados como Querétaro hay una oposición sólida. El reto será leer correctamente esas dinámicas rumbo a 2027.
BB: Para cerrar, ¿qué es lo que más te preocupa de este panorama?
CM: Me preocupa que México se esté viendo sólo a sí mismo. Desde 2018 se ha impulsado una visión muy nacionalista y hemos dejado de mirar lo que ocurre en el mundo. No estamos siendo sensibles a lo que viven otros países de la región, como Venezuela. Y eso, tarde o temprano, tiene consecuencias.