TEATRO DE SOMBRAS

La paz es posible

Guillermo Hurtado. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Guillermo Hurtado. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Uno de los mayores problemas del mundo actual es la degradación del lenguaje. Las palabras dejan de significar lo mismo que antes y, a veces, se les usa para significar exactamente lo contrario. Tomemos la palabra “paz”. María Corina Machado, que recibió el cada vez más deslucido Premio Nobel de la Paz en 2025, le regaló su medalla de oro a Donald Trump en agradecimiento por haber intervenido militarmente en su país. El mensaje que se transmite es que Trump es un héroe de la paz por haber enviado tropas a Caracas que dispararon miles de balas y mataron a decenas de personas. Ese acto de guerra es lo que ahora se entiende como la paz.

Al concepto de paz que se ha ido forjando desde hace tiempo yo lo llamo “paz armada”. Esta paz es, en realidad, una tregua, en el mejor de los casos, y un sometimiento, en el más común de ellos. En ambas circunstancias, la paz es un resultado del miedo. Del miedo a que estalle un conflicto armado en el que existe el riesgo de perder, en el caso de la tregua, o del miedo a que estalle un conflicto armado en el que uno lleve las de perder, como en el caso del sometimiento. Para que no se enfríe el miedo, la paz armada siempre debe soltar algunas bombas y matar a unos cuantos inocentes. De ese tipo de paz es de la que Trump es un héroe. No sólo Machado le aplaude. Casi todos los mandatarios del llamado mundo occidental le han lanzado flores.

En este momento en el que todo está al revés, el discurso del papa León XIV cobra una enorme importancia política y, sobre todo, moral. No hay día en el que el Papa no hable en favor de la paz. La insistencia del Papa en este tema no debe sorprendernos: se trata del asunto quizá más urgente, más inquietante, para la humanidad en este momento. Lo que sorprende es que el Papa esté tan solo en este llamamiento. Todas las potencias están preparándose para la siguiente guerra mundial, que seguramente será más horrible, si acaso cabe, que las dos anteriores. En esta circunstancia, la voz del papa León XIV destaca en el plano internacional. Lo que me parece más notable es que sea un mensaje de esperanza.

Hay en el mundo de hoy una desesperanza agobiante. La gente ya no cree que el futuro será mejor que el presente. Muchos están convencidos de que la humanidad tiene los días contados. Este clima apocalíptico cala, sobre todo, entre los jóvenes. El mensaje del Papa va en sentido contrario. No debemos aceptar que la destrucción de la humanidad, de la civilización, sea inevitable. Estamos moralmente obligados a creer en la paz y, más aún, a trabajar para ella. El Papa ha enfatizado que, en vez de la paz armada, hemos de propugnar por una paz desarmada. Esta paz no está fundada en el miedo, sino en el diálogo, el acuerdo, la conciliación. Esta paz es la verdadera paz, no la paz armada que, como dije antes es, en el mejor de los casos, una simple tregua y, en el peor de ellos, una terrible amenaza.

Lo que tenemos que combatir es la idea de que sólo la paz armada es posible. La paz desarmada no es una utopía, pero para que se pueda hacer realidad, hemos de cambiar de manera profunda nuestra forma de ser y, sobre todo, la manera en la que nos relacionamos con los demás. La paz nunca se alcanzará construyendo más y mejores armas. La paz sólo será posible cuando estemos dispuestos a destruir todas las armas y quedar desarmados unos frente a los otros.

La paz es posible porque la transformación moral de la humanidad es posible. No estamos condenados al odio, a la destrucción, a la muerte. La promesa que debemos cultivar en nuestro corazón es que estamos destinados al amor, a la creación y a la vida. Perder la esperanza, en esta circunstancia, es lo peor que nos puede pasar. Hay que retomar el significado profundo de la palabra “paz” y creer, desde lo más hondo de nuestro ser, que esa paz, la paz verdadera, es posible.

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