ARQUETIPO FUTBOL

Pena máxima

Daniel Alonso<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>&nbsp;<br>
Daniel Alonso*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.  Foto: larazondemexico

Los Ángeles, 17 de julio de 1994, en medio de un calor asfixiante junto con la presión de un Rose Bowl abarrotado por más de 90 mil espectadores, Roberto Baggio, el cerebro, Balón de Oro aquella temporada, volaba su disparo desde los 11 pasos ante Brasil, por un segundo el silencio en el estadio fue sepulcral.

Los brasileños rompieron en festejos y Baggio quedó congelado sobre el manchón penal en soledad y lágrimas. Una de las imágenes más desoladoras en la historia del futbol. En Italia comenzó a popularizarse una frase: “Sócrates murió envenenado, pero Baggio murió de pie”.

El pasado domingo, la definición de la Copa Africana de Naciones nos dejó una postal con el mismo dolor de una nación, esta vez, la de Marruecos. En los pies de Brahim Díaz, hasta ese momento una de las figuras de la Copa, estaba el cobro más importante en su carrera. Como guion de película, el futbol y el destino dejaron en el último minuto un penal para que Brahim sellará un torneo excepcional de Marruecos. El futbolista del Real Madrid tomó el balón, lo acomodó, tomó la distancia necesaria y ejecutó al estilo Panenka; pero esta vez el guardameta no se venció hacia ningún costado y tomó el balón con sutil gracia. En tiempos extra Senegal ganaría el partido.

¿Genialidad o irresponsabilidad? Este estilo de ejecución siempre ha provocado polémica y la eterna discusión entre que puede ser un recurso cuando los guardametas suelen lanzarse para adivinar la dirección del tiro, o más bien raya hasta en burla y provocación. No hace mucho algunos analistas quisieron comerse vivo a Gilberto Mora, el Chico Maravilla de Xolos, que ejecutó exitosamente un penal con ese estilo y para sus críticos más conservadores, un chico de 17 años no debería cobrar así un penal.

Futbolistas históricos se atrevieron a hacerlo en diferentes circunstancias; Francesco Totti acertó en la Euro 2000, Lionel Messi falló en cuartos de final de la pasada Copa América, Zinedine Zidane acertó en la mismísima final del Mundial de 2006 ante Italia, entrando el balón de manera dramática después de estrellarse con el travesaño.

Claro, mención especial la Panenka más importante dentro de los cientos de intentos de Sebastián El Loco Abreu, un auténtico especialista del estilo, cuando su cobro ante Ghana le dio el pase a Uruguay a las semifinales en Sudáfrica 2010. Hay diversas entrevistas del propio Abreu y de compañeros, de cómo se vivieron esos minutos durante los penales, hoy lo platican muertos de risa, quedando aquel momento como uno de los recuerdos más lindos del futbol uruguayo dentro de los mundiales.

Quienes se cortan las venas criticando que los futbolistas cobren de esta manera, me parece muy exagerado. Por supuesto, fallarlo, como en el caso de Brahim, trae consecuencias; pero Baggio, en aquella final en el 94, trató de cobrarlo de la manera que siempre lo hizo, e igual falló. Cuatro años después, en Francia 98, Il Divino tuvo su revancha ante Francia y esta vez no erró; pero si lo hizo Albertini y Luigi Di Bagio e Italia quedaría nuevamente fuera.

No cabe duda de que el penalti es el momento más crítico dentro del futbol, se individualiza por algunos segundos la esencia de un deporte colectivo. En un solo instante el peso absoluto de una nación o de un club está sobre tus hombros, sobre una sola camiseta. Quedarás inmortalizado, para bien o para mal. Y algunos, no logran volver nunca.

Temas: