¿Qué generación es la que peor se porta? La que está con todo en el sexo, las drogas y el rock and roll.
Yo hubiera pensado que son los jóvenes, hasta que me encontré con este interesantísimo artículo de The Economist, titulado “Why people over 55 are the new problem generation” (“Por qué las personas mayores de 55 años se están convirtiendo en la nueva generación problemática”).
Y es que este artículo retoma un estudio muy serio que demuestra que quienes están más descontrolados hoy en día son los adultos mayores de 55 años, es decir, los de la generación conocida como baby boomers. Estamos hablando de personas nacidas aproximadamente entre 1946 y 1964.

¿Por qué no está vinculado Ojeda?
Se les llama baby boomers porque nacieron durante el baby boom, el gran aumento de nacimientos que ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, especialmente en Estados Unidos y Europa.
Este estudio señala que parte de lo que está sucediendo es que los baby boomers trabajaron durante décadas con la promesa implícita de que el retiro sería una recompensa sin límites. Hoy, muchos están cumpliendo esa promesa de la forma más literal. Lo que también se sugiere es que, por esta vida tan descontrolada, tendrán que acudir cada vez más a los servicios de salud.
Son muchas las personas en este rango de edad que están involucrándose en el consumo de drogas, alcohol, violencia, rebeldía política y conductas irresponsables.
En el artículo de The Economist, y de acuerdo con el estudio “Why people over the age of 55 are the new problem generation”, hoy la generación que está generando mayores tensiones sociales, sanitarias y económicas no es la más joven, sino la de las personas mayores de 55 años, junto con una parte de la Generación X, que se encuentra en transición hacia la jubilación o ya retirada.
ACELERADOS

Según este estudio, el modelo tradicional de la vejez está cambiando. Muchos retirados ya no se están moderando ni siquiera en la vía pública. Los datos muestran que muchos adultos mayores han decidido trasladar a la jubilación los hábitos de exceso que marcaron su juventud, inaugurando una etapa de la vida caracterizada por el consumo, el riesgo y la búsqueda constante de placer.
Uno de los contrastes más llamativos que documenta The Economist es el comportamiento de las generaciones jóvenes frente a las mayores.
Mientras los jóvenes en los países desarrollados beben menos alcohol, consumen menos drogas, tienen menos relaciones sexuales casuales y muestran niveles más altos de ansiedad y cautela, sus padres y abuelos están intentando regresar a su juventud rebelde de los años 60 y 70.
El consumo de alcohol es un ejemplo claro. En Estados Unidos el porcentaje de jóvenes adultos que consumen alcohol ha caído de forma sostenida en las últimas dos décadas. En cambio, entre los mayores de 55 años, el consumo ha aumentado de manera significativa. Tendencias similares se observan en Australia, Francia y otros países europeos. En algunos casos, los adultos mayores ya superan a los jóvenes en niveles de consumo riesgoso.
Lo mismo ocurre con las drogas. El uso de cannabis entre personas mayores ha crecido de forma notable, impulsado por la legalización en muchos países y por la familiaridad histórica que los baby boomers tienen con estas sustancias.
Más preocupante aún es el aumento en el consumo de drogas duras. En España, por ejemplo, el uso de cocaína entre personas de 55 a 64 años se multiplicó varias veces en apenas 15 años. En el Reino Unido, investigadores señalan que adultos bien entrados en sus 50 y 60 años están “retomando” el consumo en festivales y eventos sociales, muchas veces con menos precaución que los jóvenes.
The Economist explica que hay un aumento significativo en las conductas sexuales de riesgo entre adultos mayores. Las enfermedades de transmisión sexual, tradicionalmente asociadas a jóvenes, han crecido de manera acelerada entre personas mayores de 55 y 65 años. En Estados Unidos, los casos de gonorrea en este grupo se han multiplicado varias veces desde 2010. En Inglaterra, mientras las infecciones entre jóvenes disminuyen, entre los mayores de 65 aumentan con fuerza.
Ésta es una de las razones por las cuales ha aumentado el divorcio en adultos mayores y la demanda de medicamentos para la disfunción eréctil.
Para el estudio citado por The Economist, esto se convertirá en un problema de salud pública, porque ahora muchos adultos mayores no sólo consumen más alcohol y drogas, sino que también enfrentan mayores riesgos médicos asociados a estos excesos.
Las muertes por sobredosis entre personas mayores de 50 años han aumentado de forma alarmante en países como Reino Unido y Estados Unidos. Aunque una parte de estas muertes corresponde a consumidores crónicos que envejecieron con adicciones de décadas, otra parte creciente involucra a personas que retomaron o intensificaron el consumo en etapas avanzadas de la vida.
Más allá de la salud, el artículo advierte sobre un impacto social aún mayor, como el aumento de adultos mayores con problemas con la justicia. En Estados Unidos la proporción de hombres mayores de 50 años entre los arrestados se triplicó en tres décadas. Este fenómeno no se explica únicamente porque la población envejece, sino porque más adultos mayores están cometiendo delitos.
Además, The Economist señala que esta generación tiene dinero para cometer excesos. Los baby boomers son, en promedio, la generación más rica de la historia. En países como Estados Unidos concentran cerca de la mitad de la riqueza nacional.
Son propietarios de viviendas, tienen ahorros y, en muchos casos, pensiones relativamente sólidas. Esta estabilidad económica les permite financiar un estilo de vida activo y hedonista en la jubilación.
En segundo lugar, tienen menos responsabilidades familiares. A diferencia de generaciones pasadas, donde los abuelos cumplían un rol central en el cuidado familiar, hoy muchos están liberados de esas obligaciones. Evidentemente, tienen más tiempo y menos responsabilidades.
Pero, según señala el estudio, pese a su riqueza y libertad, esta generación es más pesimista y emocionalmente frágil.
El propio The Economist indica que los baby boomers son más propensos a reportar insatisfacción con la vida, ansiedad y depresión que generaciones más jóvenes, a pesar de que muchos llevan una vida de excesos.
Hoy, las tasas de suicidio entre personas de mediana edad y adultos mayores han aumentado en varios países, incluso cuando disminuyen entre los jóvenes.
Seguramente ustedes estarán igual de sorprendidos que yo con estos datos. Ahora resulta que no hay que preocuparnos tanto por que sean sensatos los jóvenes o nuestros hijos; hoy en día, los más descontrolados parecen ser nuestros padres y abuelos.

