David Cronenberg (Canadá, 1943) es uno de los pocos directores del cine contemporáneo que han logrado plasmar su particular y subversiva visión en lo que se puede considerar el cine mainstream.
Ha hecho muchas películas independientes con presupuestos limitados, pero también ha trabajado en proyectos de mayor perfil con auténticas estrellas de cine que se han consignado a sus manos para formar parte de aquella sui generis voz cinematográfica, tanto macabra como fascinante.
A pesar de una industria que, a través de los años y hoy más que nunca, exige convenciones y fórmulas seguras y familiares, Cronenberg ha sido capaz de forjar historias y personajes que desafían todas las normas y preconcepciones.

Un Ferrari con la imagen de San Judas Tadeo
Canadá tiene una historia fundamental y notable en las artes, y en el cine ha dado a luz a muchos cineastas, escritores y actores excepcionales. Directores como Atom Egoyan, Denis Villeneuve, James Cameron, Deepa Mehta, Norman Jewison e Ivan Reitman acabaron por conquistar a Hollywood y a las industrias de Europa y Asia.
Cronenberg es uno de sus mayores exponentes, dotado con un ojo clínico para retratar la complejidad humana en sus facetas más desnudas y desagradables, carentes de cualquier idealización.
El crítico australiano Phillip Brophy fue el que, en un ensayo de 1983, denominó al cine de Cronenberg como “body horror” (horror corporal). Algo que Cronenberg ha refutado en varias ocasiones. Para él su obra presenta historias humanas de amor, crisis existenciales, la vorágine del capitalismo, enfermedades mentales, la psicosis vinculada a la sexualidad, entre muchas otras. Su manera de abordar estos temas tiene que ver con algo que muchos no queremos ver… la naturaleza franca de nuestra corporalidad y su estado de evolución y descomposición. Algo con lo que todos tenemos que lidiar tarde o temprano.
Una historia violenta (2005) es una de sus mejores películas. Dotada de extraordinarias actuaciones de Viggo Mortensen, Maria Bello, Ed Harris y William Hurt. El filme cuenta la historia de Tom Stall (Mortensen) un prototipo de hombre estadounidense que vive una vida tranquila en un pequeño pueblo del medio oeste americano. Felizmente casado con Edie (Bello) y con dos hijos vive aquella existencia que sólo vemos en las postales de las tiendas turísticas. Es dueño de una cafetería en el centro del pueblo donde sirven café americano y tartas de todos los sabores.
Su vida da un giro totalmente dramático cuando dos mafiosos fortuitamente entran a su negocio y amenazan con matar a todos los comensales. Tom adoptando otra personalidad que nadie había visto antes, toma cartas en el asunto y asesina a los dos gánsteres, salvándole la vida a todos los presentes. Es ahí que se desemboca un pasado y una identidad que Tom pensaba que había enterrado hace años, trayendo consigo consecuencias para él y toda su familia.
Cronenberg utiliza la capacidad que tenemos para emplear la violencia como un paradigma con el cual reflexiona sobre la esencia de la identidad y la posibilidad real de transformarnos y redimirnos.
Disponible en You Tube y HBO.

