ANTROPOCENO

Castrochavistas, progres buenaondita y fifís

Bernardo Bolaños. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

¿Vieron La sociedad de los poetas muertos? Como en esa película, en mi grupo unisex de la prepa también publicamos una revista, el director (un monje marista) la prohibió y entonces protestamos. Fue tenso. Más tarde falleció uno de nosotros. No es que se quitara la vida porque le prohibieran ser actor, como en el filme… es que habían pasado 30 años.

Un cáncer muy agresivo. Y, hoy, ya no subidos sobre las bancas sino en chats de WhatsApp, la mayoría de nosotros seguimos protestando, pero ahora contra los políticos, el populismo o los impuestos… De pronto hay buenos puntos en el chat (me muestran que, en el sexenio de Peña Nieto, fueron a la cárcel muchos gobernadores del PRI; mientras que, en éste, sólo políticos de oposición, ¿qué puedo alegar?).

Algunos repiten diario, con necedad, las mismas ideas. Ya ni ideas: obsesiones (un supuesto “narcoestado”, así, en general; una invasión americana inminente). De lo más simpático son los enroques. En la preparatoria, el único que estaba dispuesto a defender a muerte a Maximiliano de Habsburgo, hoy es disque castrochavista y funcionario bastante alto de la 4T. Y quien lo enfrentaba, un trotskista, ahora nos envía diario las columnas de Krauze, Aguilar Camín o los cartones de Calderón en Reforma.

Más allá del chat de mi generación de bachillerato, veo en 2025 una polarización que no es bipolar, sino tripolar. Los castrochavistas que parecían, en el pasado, una minoría radical, ahora conforman una parte visible de la opinión pública. De modo que, si el gobierno de Claudia Sheinbaum anuncia la remoción de Romero Tellaeche del CIDE, se quejan de que los progres buenaondita “entregarán, de nuevo, ese centro de investigación a la oligarquía”. En ese polo, el escritor Fabrizio Mejía niega que Venezuela fuera una dictadura y proclama que, a diferencia de los trumpistas, sus camaradas respetan la dignidad de todos los seres humanos (no me queda claro que él lo haga con los presos políticos venezolanos). Con respecto a la reforma electoral, los castrochavistas piden darle, de una buena vez, el golpe de gracia a la oposición, terminar con los legisladores plurinominales y consolidar la sobrerrepresentación de Morena (dudo que lo logren, dada su dependencia de los fifís del Partido Verde, adictos a los cargos por representación proporcional).

Los castrochavistas satanizan al mercado, en parte porque no lo entienden. Ignoran que la crisis económica en Venezuela estalló definitivamente con la cesación de pagos, antes de que Trump impusiera las principales sanciones a Maduro. Hemos perdido la claridad de miras que, sobre el mercado, tuvo Solón (uno de los siete sabios de Grecia), en el siglo VII a.C. Entonces la sociedad era menos compleja, no había Afores, ni bolsas de valores. Solón se dio cuenta de que los exportadores de aceite de oliva generaban gran riqueza y que ésta debía ser compartida, no destruida. Entre la tiranía de los ricos y la venganza de los pobres, propuso la isonomía o igualdad normativa. Marx era historiador de la filosofía griega, pero nunca se interesó en Solón. Supongo que, hacerlo, me convierte en progre buenaondita.

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