QUEBRADERO

No le cambien ni una coma

Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Imagen: La Razón de México

El Gobierno quiere que las elecciones intermedias se lleven a cabo con su reforma electoral.

La Presidenta no quiere dejar pasar el momento que terminaría por ser el apuntalamiento del cambio de régimen, con lo cual se estaría cerrando el plan C. Con la reforma electoral se estarían aprobando todas las propuestas que en 2024 hizo un 5 de febrero el expresidente.

La Presidenta informó ayer que “en este mismo mes de febrero” se mandará el proyecto al Congreso, con lo que se da por terminado cualquier tipo de especulación sobre la eventual posposición hasta el 2030.

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El oficialismo tiene la mayoría y evidentemente, como lo ha venido haciendo estos años, la hará valer. No importa el método, como hemos visto. No importa si para alcanzar la mayoría le tuercen la mano a alguien “sacándole sus trapitos al sol”.

Morena se encargará de persuadir o convencer de las bondades de la reforma. Lo que son las cosas, el Verde ha sido el más reticente a aceptarla. El senador Luis Armando Melgar ha dicho en varias ocasiones que con la información que tiene sobre el contenido de la reforma, no la van a aprobar.

Seguramente se terminarán arreglando en los terrenos de las conveniencias mutuas, como lo han venido haciendo. Teniendo las elecciones intermedias a la vista, muy probablemente llegarán a “acuerdos” que destraben los desacuerdos.

El proyecto de la reforma electoral se va a justificar con que a lo largo de estos meses fue discutido por todo el país, escuchando todas las voces, lo cual es parcialmente cierto. El formato del debate era muy limitado, se permitían solamente participaciones de cinco minutos sin que mediara la posibilidad de debatir las exposiciones. La Comisión de la Presidenta organizaba la reunión, daba la palabra y anotaba.

No se sabe qué contendrá a detalle la reforma. Hay temas que seguramente serán parte importante del proyecto que tienen que ver con los dineros a los partidos, la nueva conformación del INE y la elección de los consejeros, los plurinominales y los OPLE, que por lo que se sabe, con variantes se mantendrán en todos los estados.

Seguramente tendremos intensos debates en los plenos, pero difícilmente cambiará la propuesta de la Presidenta y de su comisión. Se estará aplicando la máxima del sexenio anterior de “no cambiarle ni una coma”.

Ayer se dio a conocer la creación del Frente Amplio Democrático, el cual está integrado por ciudadanos de distintos pasados y presentes. En la lista están intelectuales, expresidentes, exconsejeros del INE, periodistas, expriistas, expanistas y panistas, exmorenistas, entre muchos otros personajes. Resumiendo, la conformación es variopinta y lo que los une es detener, aseguran, una reforma sin consenso que debilite la democracia.

La mayoría de los abajo firmantes han estado cerca de procesos electorales. En la gran mayoría de los casos no se les puede señalar por posiciones que el régimen llamaría “conservadoras o neoliberales”, aunque lo terminen haciendo.

Serán señalados por el Gobierno y por el morenismo, pero no puede soslayarse la relevancia que puede adquirir la organización, en tiempos en que se está presentando un proyecto que pudiera cambiar el rumbo democrático.

Todo apunta a que las elecciones estarían concentrándose en el Gobierno, lo cual convertiría la reforma en un retroceso histórico que sin exagerar nos llevaría a los años 80 y principios de los 90.

No se vislumbra que pudiera presentarse un diálogo que defina nuevas posiciones. Se escuchará a la oposición, se darán intensos debates, se tomará la tribuna, pero todo al final terminará bajo la historia de los últimos años, “no le cambien ni una coma”.

RESQUICIOS.

Desde hace tiempo todo es ruido en Campeche. La estridencia de la gobernadora ha provocado fuertes confrontaciones con periodistas y con autoridades de la universidad. Lo último fue un rompimiento entre los legisladores de Morena, que de alguna manera fue minimizado, una vez más, en Palacio Nacional.

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