LAS BATALLAS

Layda y El Negro

Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Layda Sansores San Román cumplirá 81 años en agosto. Nació en una casa donde todos los días se hablaba y vivía la política. Aprendió a hacer política desde pequeña de uno de los políticos más grandes que ha tenido Campeche y el país. Supo lo que era la buena política, la construcción de acuerdos y la mano dura… pero perdió el rumbo.

Hoy la gobernadora de Campeche se encuentra en medio de una tormenta política generada -me dicen- por ella misma pero el choque con sus legisladores y el maltrato a las fuerzas vivas del morenismo campechano no es más que una pequeña muestra de un ejercicio del poder plagado por polémicas derivadas de la soberbia y la imposición.

Ayer comenzaron a circular llamados de actores políticos campechanos a un gran acuerdo de reconciliación que le dé gobernabilidad al Estado. Escenario es difícil si vemos el actuar de la gobernadora morenista, quien prácticamente se ha peleado con todos los actores políticos y sociales de Campeche incluidos aliados, empresarios, medios y hasta la academia.

Lo que hoy vive esta entidad se suma a una larga lista de polémicas en torno a Layda y que han tenido impacto nacional, aquí solo algunas:

Usar infraestructura pública como arma política contra sus adversarios, arremeter contra las legisladoras del PRI al afirmar que enviaron fotos íntimas al líder nacional del tricolor a cambio de favores políticos, decir que lo peor que puede pasar en la vida es ser mujer, indígena y pobre, su gobierno es acusado de acoso judicial contra periodistas y censura de medios, detención de críticos, difusión de llamadas privadas y hasta incluir parientes en su administración.

Layda es hija de Carlos Sánsores Pérez “El Negro”, quien fue líder nacional del PRI, director del ISSSTE, subsecretario general del PRI, diputado local, diputado federal, senador, gobernador de Campeche, Jefe de la Policía Judicial, líder social ligado al priismo, secretario general de gobierno en su estado, y un largo etcétera en la administración pública local y federal y en el propio Revolucionario Institucional.

Y con ese cobijo Layda fue priista durante 30 años y gracias a ese partido accedió a numerosos cargos en la Ciudad de México, después se fue al PRD para ser candidata al gobierno de Campeche en 1997, luego se fue a Convergencia para ser candidata al gobierno de Campeche en 2003, luego en 2015 ya estaba en Morena e intento ser gobernadora pero igual fracasó.

Por fin en 2021, Layda Sansores ganó la gubernatura de Campeche. Pero después de cuatro intentos y por fin lograrlo, su gestión ha sido un desastre, desarrollándose en medio de polémicas y la falta de resultados, al grado de que es una de los seis mandatarios estatales peor evaluados del país. En diciembre pasado, de acuerdo con la firma Consulta Mitofsky, sólo cuatro de cada 10 campechanos apoyaban su gestión.

Pareciera que Sansores San Román no aprendió nada de “El Negro” Sansores. Campeche vive momentos difíciles que evidencian una clara ruptura al interior de Morena en ese estado y que, sin duda tiene un impacto nacional aún de consecuencias incalculables y que obligarán -me adelantan- a que desde Palacio Nacional se dé la orden de resolver la crisis de inmediato.

El antecesor de Morena, el Partido de la Revolución Democrática desarrolló toda su vida interna en medio de luchas intestinas entre sus propias tribus y fueron esas luchas lo que llevó al perredismo a su aniquilación política con la desbandada que encabezó Andrés Manuel López Obrador para convertir su movimiento en partido político.

En Palacio Nacional -me aseguran- hay varios fierros en la lumbre que no tienen nada contenta a la presidenta Claudia Sheinbaum y una crisis de unidad al interior de Morena provocará un golpe en la mesa de cara al proceso de sucesión que vivirá la entidad en 2027 y que el morenismo no puede perder. Layda perdió el rumbo.

RADAR

BENDITAS REDES. Ayer en Veracruz circuló como reguero de pólvora la versión de que Fernando Castillo Acevedo había sido cesado de la Dirección de Atención Médica de la delegación del IMSS Bienestar en esa entidad, cargo que alcanzó por la presión del impresentable Roberto Ramos Alor, exsecretario de Salud de Veracruz y actual delegado de IMSS Bienestar en esa entidad.

¿El pecado? Pues la difusión por redes sociales de una fotografía donde se ve a Castillo Acevedo mostrando una papeleta electoral donde vota por Miguel Ángel Yunes -hijo del principal enemigo político de la gobernadora Rocío Nahle, Miguel Ángel Yunes Linares- para senador de la República. ¿Será?

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