Así lo dejó ver Ricardo Monreal cuando, haciendo gala del oficio político que lo caracteriza, llamó al orden a su propio hermano, el senador Saúl Monreal. O como bien se dice, le bajó las ganas de desafiar a la Presidenta Claudia Sheinbaum y su instrucción de evitar el nepotismo político. “Estás viendo la tempestad y no te hincas”, le soltó en referencia a sus aspiraciones de suceder a su otro hermano, actual gobernador de Zacatecas. Y para suavizar el golpe agregó: “No conviene la división”.
Así están las cosas con el aferrado aspirante, que a todas luces se quedará con las ganas. Bien por don Ricardo en su llamado a la serenidad. Y bien también por Ulises Mejía, que con todo este episodio avanza, sin hacer ruido, tres casillas en el tablero.
Hablando de adelantados… El senador y dirigente nacional del PVEM, Manuel Velasco, le levantó la mano públicamente a la senadora Ruth González, en un acto simbólico para respaldar sus aspiraciones de suceder en el cargo a su esposo y compañero de vida, el gobernador Ricardo El Pollo Gallardo. Resulta que El Güero, al hacer ese gesto, incomodó a más de uno, y fue tan evidente el desliz que hasta la Presidenta Claudia Sheinbaum tomó postura: “No me parece correcto que sucedan familiares en el periodo inmediato; que se esperen seis años para poder competir, pero no está bien que haya una sucesión de un familiar de manera directa. Ésa es mi opinión personal y la opinión del partido en el que hoy estoy de licencia, pero al que siempre pertenecí”. Veamos si el dirigente del PVEM, la senadora y el gobernador de San Luis Potosí acatan la línea o deciden jugar al enmascarado de plata y retar a la jefa política de México.

Jalisco y CFE echan luz al Mundial
Con lo que de plano se volaron la barda… Fue con el tema del despunte de casos de sarampión en México. Resulta que se les ocurrió la grandiosa idea de echarle la culpa a los expresidentes Peña, Calderón y Fox. Obviamente, la trastada que se aventaron se intentó sustentar con una bola de datos que terminaron por enredarse, y al final sólo se les entendió la ya clásica de los morenos: “Es culpa de Calderón”. En serio, no voy a poner en duda sus teorías, que parecen más de conspiración que de rigor médico, pero con el solo hecho de volver a nombrar al expresidente basta para echar abajo cualquier argumento. De verdad necesitan encontrarse otro enemigo, porque con éste lo único que están logrando es convertirlo en héroe, y eso es precisamente lo que menos se merece.
Y hablando del salud… Al que no le dejan de documentar supuestos casos de corrupción en la oficina que aún ocupa es a José Luis Aranza Aguilar, delegado del IMSS en Tamaulipas. O el pastel es demasiado grande o simplemente no le ponen atención a su trabajo, porque delegado que llega, delegado que se hace pato para identificar, investigar y actuar en consecuencia ante tanto caso documentado. Ahí está el caso de la fábrica de pensiones, que le generó al instituto un quebranto de poco más de 41 millones de pesos, según una investigación del periodista Alejandro Paz. Y eso, porque los cacharon en la movida y tuvieron que regresar el dinero; eso sí, ignorando olímpicamente las auditorías que ya se habían realizado.
Cuadro chico, sueldo grande… Es así como se le puede identificar al círculo que rodea al delegado en cuestión. Resulta que el equipo que trae ha sido beneficiado con incrementos salariales muy por encima de lo permitido por la normativa vigente. Y es que, según investigaciones periodísticas, se ha documentado que estos incrementos han favorecido a personal de confianza cercano, con montos que van desde los 20 mil hasta los 87 mil pesos. Y por si fuera poco, ninguno cumple con el perfil requerido para el cargo. ¿De esto también le echarán la culpa a Calderón?.
La última… En una entrevista grabada en video con el periodista Alejandro Paz, el delegado José Luis Aranza Aguilar justifica de manera airada que en su delegación hay corrupción diciendo que: “Somos humanos, siempre existe el riesgo”. Imagínese nada más que usted comete un delito, digamos que asalta un banco, lo atrapan, lo lleva ante un juez y su defensa para salir libre será: “Soy humano, me dio tentación”. Así las cosas. ¡Qué chulada!
… y nos vamos.
