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No venganza, no perdón: la entrevista

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Platiqué con Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez en el programa Todo Personal de ADN 40, con motivo de la presentación de su libro Ni venganza ni perdón, editorial Planeta, una obra que nace de largas conversaciones entre ambos y que busca dejar testimonio de cómo se ejerció el poder durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y de la relación personal y política que Julio sostuvo con el entonces presidente desde 1997.

Es muy difícil entender tantas decisiones que se tomaron en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y cómo éste fue cambiando en su forma personal de ver y hacer las cosas, desde la campaña hasta su actuar en la Presidencia de la República. De esta historia trata este libro que acaba de salir a la venta.

Desde el inicio de la charla, Julio me explicó que la idea del libro surge de muchas pláticas con Jorge, en las que coincidieron en que los funcionarios públicos deberían dejar constancia de su paso por la administración, porque las historias que se viven dentro del poder pueden repetirse, para bien o para mal. Me dijo que el libro reúne no sólo anécdotas, sino también personajes relevantes para la vida nacional, y que contar esa historia completa era una responsabilidad.

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Para mí, uno de los grandes aciertos del libro es que se van entrelazando dos voces: la del funcionario que estuvo dentro del gobierno y la del periodista que observa, investiga y pone contexto. Se narra al amigo cercano de López Obrador, pero también al analista que entiende las implicaciones políticas de cada decisión. Jorge lo resumió bien cuando dijo que se trata de una gran historia con muchos matices, sin blancos ni negros, sino con una amplia gama de grises.

Julio me habló de cómo el poder transforma a las personas. Me dijo que López Obrador siguió siendo un líder hasta el último día de su gobierno, pero que no es lo mismo ser un líder empoderado por la sociedad que ejercer el poder del Estado. Ese poder crudo, explicó, es mucho más complejo y termina modificando a quien lo ejerce. Desde su punto de vista, Andrés Manuel no cambió como político, sino como persona.

Le comenté que algo que me llamó mucho la atención del libro es cómo se va mostrando ese cambio con el paso de los años, desde el Andrés Manuel que conoció en los 90, a través de su padre, don Julio Scherer, hasta el presidente que toma decisiones difíciles que impactan al país. Julio coincidió en que ese tránsito está claramente reflejado en el texto.

MATERIAL IMPERDIBLE

Los autores del libro, Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez.
Los autores del libro, Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez. ı Foto: Especial

Hablamos también de las decisiones complejas que se tomaron durante el sexenio y que generaron gran polémica. Julio me explicó que todos los gobiernos enfrentan momentos en los que deben decidir con rapidez y que es sano que existan perfiles distintos dentro del gabinete que aporten visiones diferentes. Durante un tiempo, él tuvo la posibilidad de ser escuchado por el presidente y de sugerir caminos alternativos; en otros casos, las decisiones se tomaron de manera distinta a lo que él consideraba mejor.

Uno de los momentos más importantes que relata en el libro es cuando López Obrador le comunica que se va a radicalizar y que optará por rodearse de perfiles más duros. Julio me dijo que, en ese instante, entendió que su papel como puente entre el gobierno y distintos sectores de la sociedad se debilitaba. Al perder capacidad de operación, decidió explicarle al presidente que lo más honesto era hacerse a un lado y regresar a su despacho para ejercer su profesión como abogado.

Me contó que el presidente, en un inicio, no pensó que fuera a renunciar, y después incluso le ofreció otros cargos, como la Secretaría del Trabajo. Julio fue claro: no quería ser secretario, gobernador, diputado ni seguir en la vida pública. También le mencioné que se habló de la Suprema Corte, y él explicó que legalmente eso no era posible, porque no existía una vacante y no se puede brincar del Ejecutivo al Judicial.

Otro eje central del libro es la confrontación con el fiscal Alejandro Gertz Manero. Julio me relató que el conflicto surge cuando el fiscal le pide intervenir para anular la posibilidad de amparo de su cuñada y de Alejandra Cuevas. Julio se negó porque, dijo, hacerlo no era éticamente correcto. A partir de ese momento, Gertz interpretó la negativa como un ataque personal y lo acusó de iniciar una campaña para desprestigiarlo.

Julio me dijo que nunca tuvo interés en enfrentarse con un funcionario que concentraba tanto poder y que su postura siempre fue institucional. Jorge precisó que Julio no propuso a Gertz como fiscal, sino que éste pidió ser incluido en la terna que el presidente envió al Senado, junto con Verónica de Gyves y Bernardo Bátiz. Por sus relaciones con distintos partidos, Gertz terminó siendo el elegido. A Julio le tocó negociar con las fuerzas políticas para que se concretara ese nombramiento.

Algo que considero muy valioso del libro es que no se limita a contar versiones, sino que presenta documentos, reportajes y pruebas. Incluye códigos QR que permiten consultar expedientes completos. Es un libro que combina memoria, periodismo y documentación.

Le pregunté a Jorge cómo logró decantar tantas horas de grabaciones y conversaciones. Me explicó que fueron meses de trabajo, grabando dos o tres veces por semana, y que el reto principal fue convertir una conversación larga en un texto ordenado, elegir las historias más relevantes y darles un sentido narrativo. Quedó mucho material fuera, pero las historias esenciales están en el libro.

Jorge también destacó que, además de los episodios políticos duros, el libro muestra la dimensión humana de los personajes. Hay historias personales de Julio, de su padre, don Julio Scherer, de López Obrador, de su esposa Beatriz y de sus hijos. Esa mirada humana, dijo, pocas veces se ha contado de esa manera.

Recordamos una anécdota de los 90, cuando don Julio Scherer y Andrés Manuel López Obrador cenaban en el restaurante La Cava. Andrés Manuel se levantaba constantemente de la mesa y, al preguntarle por qué, respondió que había dejado a su esposa en el coche. Don Julio se molestó y pidió que fueran por ella para sentarla con ellos. Julio Scherer Ibarra resaltó la timidez de López Obrador en ese momento, pero también la sensibilidad de su padre para no permitir ese tipo de exclusiones.

Julio me dijo que el libro también busca desmontar la idea de que se trata de un ataque contra López Obrador. Aseguró que el expresidente fue un hombre con una sensibilidad particular hacia la gente, especialmente hacia los más pobres, y que esa dimensión también está reflejada en el texto.

Le pregunté directamente si se sentía traicionado por López Obrador. Me respondió que no. Que entiende que, cuando alguien sale del círculo personal del presidente, es muy difícil volver a tener cercanía, pero que eso no le impide seguir respetándolo y apreciándolo.

Finalmente, Jorge me dijo que escribir este libro fue una experiencia profundamente satisfactoria. No sólo por compartirlo con un amigo, sino porque cree en la necesidad de contar las historias sin ánimo de venganza ni de perdón. Contarlas, simplemente, para que no se repitan.

Coincido con ellos. Ni venganza ni perdón es un libro que explica por qué se tomaron decisiones clave, cómo se vivieron desde dentro y cuáles fueron sus consecuencias. Es una conversación larga, franca y directa sobre el poder. Y, como siempre decimos en Todo Personal, todo, absolutamente todo, es personal.

Ni venganza ni perdón
Ni venganza ni perdón ı Foto: Especial

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EL LIBRO está organizado en varios capítulos en los que se explica, con detalle, cada una de las historias que se vivieron en la forma de hacer campaña y de gobernar de Andrés Manuel López Obrador.

Además, va acompañado de reportajes que muestran cómo algunos de los funcionarios más cercanos al presidente terminaron envueltos en prácticas de corrupción, a pesar de que el propio López Obrador había hecho de ese combate una de sus principales banderas.

Cada una de estas piezas está profundamente documentada y el lector puede consultar la información a través de los códigos QR que acompañan al libro. No son ocurrencias: todas las historias están sustentadas y se muestran las pruebas.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón