SOBRE LA MARCHA

Cría cuervos y…

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Marx, Saúl, Gerardo, et al., aliados de ocasión y socios pragmáticos. Ideología al servicio de la coyuntura. Idealismo como patrimonio del pueblo bueno. El pueblo malo sabe otras reglas, tiene acuerdos y cochupos.

El movimiento, dicen camaradas, no es gobierno, es transformación. Y partido político cuyo financiamiento formal es público. Y el informal, huele a gas. Sin pudor burocrático para distinguir entre el quehacer de Morena y el del gobierno de todas y todos, escenas como la del desalojo del funcionario de segundo nivel en el escalafón de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Marx Arriaga, pone el acento en un fenómeno poco transformador.

El desaseo ejecutivo en los gobiernos de la 4T. Cuidar las formas cuando se transgrede la norma, porque un funcionario público es “compañero” del movimiento. O porque es encargo cercano de un círculo de poder que ya no está en funciones formales, pero que pesa como si viviese en el Zócalo.

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Un senador de la República que argumenta que ningún estatuto partidista puede conculcar el derecho a ejercer el nepotismo, en los términos que el propio partido político definió, omite en su pícara narrativa, que la propia Carta Magna hace de los códigos internos de los partidos, ley.

Otros, aliados en el interés, en el mapa de colores para repartir cotos y cuotas, desafían el parecer presidencial. Van a la suya plenamente conscientes de su peso para avalar otras modificaciones constitucionales de la agenda morenista. Los necesitan y van a pedir que se les pague con las posiciones proyectadas, o con una catafixia generosa y compensatoria. Así los ideales.

Otro senador grandilocuente, exacerbado consuetudinario que sopla al fuego de la radicalización. Que se acomoda en primera clase no sólo en aviones, también en tareas de proselitismo. Sube y baja de los cuadriláteros que él mismo crea en la narrativa pública.

Arremete contra el exconsejero jurídico de AMLO, protagonista del escándalo literario más reciente de la 4T, la embestida de crónicas y pasajes que desvelan a propagandistas del nuevo régimen honesto, hundidos, presuntamente, en el fango de la corrupción de siempre. En aras del proyecto, de los camaradas, de los compañeros de viaje que ahora, al parecer, decidieron que la transformación debe hacerles justica.

Hay pleitos. Hay crispación de cara a unas elecciones intermedias que llevarán de pilón una consulta pública para revocación de mandato. Ojo, en Oaxaca ante un resultado no vinculante y sí preocupante, se moverá el gabinete, los cuadros, revolver también es purga.

Y parece que ésa es la dinámica imperante. La de ganar trincheras, acomodarse no para la transformación en pisos superiores, sino en la batalla de lodo, a ras del movimiento.

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