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¿Cuándo será libre Cuba?

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El bloqueo petrolero que ha impuesto Estados Unidos a Cuba, sumado a los bloqueos económicos y comerciales que llevan décadas limitando el desarrollo del país caribeño, serán decisivos para el futuro del castrismo. Con la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, el mensaje estadounidense fue claro y contundente: el gobierno norteamericano se ha quitado los guantes y no reconoce ninguna limitante en su accionar internacional para lograr su cometido.

Con Venezuela la confrontación fue directa, armada y determinante, culminando con una entrada por la fuerza para arrestar a Maduro y sacarlo del país. Si bien el poder se quedó en el mismo partido oficial, se puede percibir un debilitamiento y sumisión a los designios del exterior. Con Cuba, parece que la vía será una obligada negociación diplomática que termine por arrancar el cambio alimentado por el hambre de un pueblo que ya está de por sí hambriento. El sufrimiento de la gente será, una vez más, moneda de cambio.

Venezuela proveía una línea de vida hacia la isla que se ha cortado abruptamente. El petróleo venezolano mantenía latiendo y en funcionamiento el sistema energético que permitía que la vida diaria fluyera. También otros países aliados al régimen cubano intervenían en esta animación artificial que mantenía las apariencias al menos a nivel internacional, dado que para el pueblo la ideología fue muriendo al mismo ritmo que la esperanza abandonaba los hogares.

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Ahora Venezuela ya no ayuda y otros países, como México, se mantienen un tanto al margen, ante la amenaza estadounidense de sanciones, enviando ayuda humanitaria, en un reconocimiento tácito de que el sistema político cubano es un fracaso y que no puede sostenerse por sí mismo en las condiciones actuales.

Con cortes cada vez más frecuentes a la red eléctrica, la vida en la isla decae poco a poco. Se espera que el hambre obligue al gobierno a “negociar” con los estadounidenses y a poner fin a este sinsentido que lleva décadas congelando la calidad de vida de los cubanos. Sin embargo, la población ya se estaba muriendo de hambre antes de este bloqueo. Así que, ¿cuánto tardará en llegar el hambre a los que ya llevan décadas acostumbrados a ella?

Al pueblo ya no le importa quién diga qué, la realidad se ha impuesto a la ideología. Reducido a su mínima expresión, sólo quiere comer. El hambre no tiene que llegar a ellos para provocar el cambio puesto que es una vieja amiga que se ha instalado en sus casas y acompaña a sus familias. Es a la cúpula política a la que tiene que llegarle el agua a los aparejos. Sin embargo, parece que los cubanos tendrán que morir un poco más antes de poder aspirar a un poco de libertad. ¿Cuántas muertes más costará el orgullo herido de la revolución?

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